En el mismísimo Vaticano y ante una marea de fieles que empujaban con todas sus fuerzas para saludarlo, el Papa Francisco se dejó llevar por su pasión por el fútbol y, especialmente, por San Lorenzo de Almagro.
Entre las miles y miles de personas, la sangre azulgrana acercó a Francisco a un afortunado hincha, que a los gritos le preguntó por el clásico que el domingo jugarán Boca y San Lorenzo. Pese a que el Xeneize llega como único puntero a dos unidades del "Santo", el Papa no dudó y tiró un "ganamos seguro".
Lleno de ilusión, el fanático del Cuervo le terminó lanzando la camiseta al Papa-móvil y provocó las sonrisas del líder de la Iglesia Católica.
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