La vida de Luke Abrahams, un futbolista amateur de apenas 20 años, terminó de la manera más inesperada y dolorosa en Northampton, Inglaterra. Todo empezó con un simple dolor de garganta, pero una serie de errores médicos y diagnósticos equivocados lo llevaron a la muerte en cuestión de días.
Primero, Luke consultó a su médico de cabecera por un dolor de garganta persistente. Le recetaron antibióticos pensando que era una amigdalitis y no le hicieron estudios más profundos, por lo que su salud empeoró.
Un dolor en la pierna que fue malinterpretado
A los pocos días, el joven empezó a sentir un dolor intenso en una pierna que lo dejó casi sin poder moverse. Volvió a consultar, esta vez con un médico de guardia, que le diagnosticó ciática. Nadie sospechó que detrás de ese dolor podía haber una infección grave.
Pasaron algunas hora y como el dolor aumentaba su familia llamó a Emergencias. Sin embargo, el equipo de la ambulancia decidió no trasladarlo al hospital y lo dejó en su casa.
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Dos días después, cuando el cuadro se agravó y el dolor se volvió insoportable, llevaron a Luke al Hospital General de Northampton. Al otro día murió.
La autopsia fue contundente: Luke sufrió septicemia, síndrome de Lemierre (una infección bacteriana) y fascitis necrotizante, conocida como “bacteria come carne”. Todo esto avanzó sin que ningún médico lo detectara a tiempo.

La familia exige respuestas y se investiga una cadena de errores
El trágico hecho ocurrió en enero de 2023 pero volvió a ser noticia ya que está transcurriendo el juicio. La familia de Luke lucha para obtener justicia porque denuncian que hubo una “cadena de fallas médicas”.
“Luke debió haber sido trasladado al hospital el 20 de enero y no debería haber sido dado de alta en su casa”, dijo en el primer día del juicio Susan Jevons, jefa de Seguridad del Paciente del Servicio de Ambulancias del Este de Midlands (EMAS). Incluso, expresó que el futbolista tenía síntomas claros de infección: fiebre alta, dolor extremo, taquicardia, orina oscura y bajos niveles de azúcar en sangre.
“No había suficiente evidencia para decir que solo tenía ciática”, cuestionó. Por su parte, el Dr. Olalowo Olaitan, que atendió a Luke por videollamada, sostuvo: “No observé enrojecimiento, sarpullido ni cambios visibles en la piel que sugirieran una infección grave como la fascitis necrotizante”. Según el médico, el diagnóstico se basó en los dolores de espalda, glúteos y piernas que manifestaba el joven.



