La Justicia de Brasil ordenó este viernes la liberación de Agostina Páez, la abogada argentina de 29 años que había sido detenida en Río de Janeiro por el delito de injuria racial, tras realizar gestos racistas en un bar de Ipanema. La decisión llegó luego de una presentación realizada por su equipo de defensores, que cuestionó la legalidad de la prisión preventiva.
Según confirmó su abogado Sebastián Robles a Infobae, la orden de liberación fue dictada cerca de las 16:30 (hora argentina). Páez permanecía desde el mediodía en una comisaría de la ciudad carioca y, pasadas las 17, solo restaban trámites administrativos para que pudiera recuperar la libertad.
+ MIRÁ MÁS: Murió un argentino que combatía para Ucrania contra Rusia en medio de un bombardeo de drones y misiles
Por el momento, no está definido qué ocurrirá con las medidas cautelares que pesaban sobre la joven. Entre ellas, la prohibición de salir del país y la obligación de portar una tobillera electrónica. Esa resolución quedará en manos del juez Orlando Eliazaro Feitosa, del Tribunal de Justicia de la Comarca de Río de Janeiro, y se conocería en las próximas horas.
La liberación se produjo apenas 48 horas después de que el Ministerio Público Fiscal solicitara su prisión preventiva, a pesar de que la acusada se encontraba alojada en un departamento y bajo monitoreo electrónico. Más temprano, la Justicia brasileña también había rechazado su pedido para regresar a la Argentina y continuar el proceso judicial desde su país.
+ VIDEO: Revocaron la prisión preventiva de la abogada argentina

El delito por el que está imputada —injuria racial, equiparada al racismo en la legislación brasileña— prevé penas de dos a cinco años de prisión y no admite excarcelación bajo fianza. Desde el 14 de enero, Páez tenía restringida la salida de Brasil: primero le retuvieron el pasaporte y luego se le impuso el uso de una tobillera.
La situación personal de la joven se vio agravada en los últimos días tras un episodio de inseguridad en el departamento donde se alojaba, lo que la obligó a mudarse. Su familia expresó preocupación por su estado anímico y evalúa viajar a Brasil para acompañarla.
“La pobre está aterrada. ‘Papi, me quieren matar aquí’, me dijo recién”, relató su padre, Mariano Páez. La Embajada argentina en Brasil le ofreció asistencia legal, aunque aclaró que no intervendrá en el proceso judicial que continúa abierto.



