Las lluvias torrenciales que azotaron el sureste de Brasil entre el lunes y el martes dejaron al menos 23 muertos y decenas de desaparecidos en el estado de Minas Gerais, según informaron autoridades locales y organismos de emergencia.
El fenómeno superó los registros históricos de precipitaciones para febrero y obligó a evacuar a más de 400 personas. Además, se declaró el estado de calamidad ante la magnitud de los daños, con barrios aislados y amplias zonas urbanas bajo el agua.
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El Cuerpo de Bomberos confirmó que continúa la búsqueda de desaparecidos y advirtió que la cifra de víctimas podría aumentar en las próximas horas.
La situación es especialmente crítica en Juiz de Fora, donde la alcaldía informó que este es el febrero más lluvioso desde que se tienen registros, con 584 milímetros acumulados, el doble del promedio habitual. El relieve montañoso, con cerros y valles, intensificó el impacto del temporal.
En Ubá, a poco más de 100 kilómetros de Juiz de Fora, el desborde del río y la caída de 170 milímetros de lluvia en apenas tres horas provocaron la peor inundación en años. Allí se reportaron siete muertos y múltiples deslizamientos.
En redes sociales comenzaron a circular videos impactantes que muestran calles convertidas en verdaderos ríos, con corrientes capaces de arrastrar vehículos. Las intensas precipitaciones generaron además más de 20 deslizamientos de tierra y derrumbes de viviendas que pusieron en peligro a cientos de vecinos.
El pronóstico no es alentador: se esperan nuevas lluvias en las próximas horas, lo que mantiene en alerta a toda la región afectadas.