Rosa Micaela Quipildor, una argentina de 30 años, fue detenida en Japón acusada de intentar ingresar casi un kilo de cocaína oculto dentro de su cuerpo. La mujer fue arrestada en el aeropuerto de Haneda, en Tokio, después de llegar el 10 de agosto en un vuelo procedente de Londres.
Durante el control aduanero, un funcionario sospechó de su comportamiento y ordenó que fuera trasladada a un hospital. Una radiografía reveló que llevaba 101 cápsulas envueltas individualmente en plástico. Las autoridades japonesas determinaron que el cargamento totalizaba casi un kilo de cocaína y estimaron su valor final en 150 mil dólares.
La Policía Metropolitana de Tokio y la Suboficina de Aduanas de Haneda la acusaron de violar la Ley de Control de Drogas con fines comerciales y la Ley de Aduanas.

Ante los investigadores, Quipildor declaró que había conocido a una mujer en un festival en Argentina. Según su relato, esa persona le propuso transportar la droga a cambio de dinero. “Recibí y consumí cocaína en Brasil. Se suponía que me pagarían 7.000 dólares a cambio de la droga”, dijo, de acuerdo con el medio japonés FNN.
Esa mujer la habría puesto en contacto con un hombre que le dio instrucciones para el viaje y para la entrega de las cápsulas en destino. Las autoridades japonesas investigan ahora quiénes organizaron el envío y quién debía recibir la droga.
Historial ligado al contrabando
No es la primera vez que Quipildor queda involucrada en una causa vinculada al tráfico de cocaína hacia Asia. En noviembre de 2022, la Justicia argentina la condenó por intentar exportar más de 1,3 kilos de esa sustancia a Malasia y Tailandia. Para entonces tenía 26 años, tres hijos y buscaba comida tres veces por semana en un comedor comunitario del Bajo Flores.
Su historia judicial había comenzado el 17 de agosto de 2021. Ese día intentó sacar del país 388,42 gramos de cocaína en una encomienda de FedEx despachada desde una sucursal de avenida Corrientes, en la ciudad de Buenos Aires. El paquete tenía como destino final Bangkok, Tailandia.
Ocho meses después, el 8 de abril de 2022, realizó otros dos envíos desde una sucursal de DHL Express Argentina ubicada en calle Senillosa. Uno contenía 532,52 gramos de cocaína y el otro 440 gramos. Ambos tenían como destino Malasia.
Entre las tres encomiendas, la droga alcanzaba los 1.360,94 gramos. La investigación avanzó y, el 26 de octubre de 2022, la causa fue elevada a juicio. Quipildor firmó un acuerdo de juicio abreviado con la Fiscalía, en el que reconoció la existencia de los hechos y su participación.
El 18 de noviembre de 2022, el juez Diego García Berro, del Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 1, la declaró autora del delito de contrabando de exportación agravado por tratarse de estupefacientes destinados a la comercialización, en grado de tentativa y reiterado en tres oportunidades.
La condena previa
La Justicia también reconstruyó su historia personal y las condiciones en las que vivía. Según el informe socioambiental incorporado al expediente, Quipildor tuvo a su primer hijo a los 15 años, dejó la escuela secundaria y empezó a trabajar para ayudar al sustento familiar.
Aunque el delito preveía una pena mínima de cuatro años y seis meses de prisión efectiva, recibió una condena de tres años en suspenso.

Para llegar a esa decisión, la Fiscalía y el juez tuvieron en cuenta las particularidades del caso. Se valoró que no registraba antecedentes penales computables, la cantidad de droga secuestrada y los medios usados para cometer los hechos. García Berro también analizó el rol que ocupó dentro de la maniobra.
Casi cuatro años después de aquella condena, Quipildor volvió a ser detenida en una causa vinculada con cocaína.
Esta vez, no llevaba la droga en una encomienda rumbo a Asia: había viajado hasta Japón con 101 cápsulas dentro de su cuerpo.


