Fernando Cerimedo, consultor político y exasesor de Javier Milei, será trasladado al penal de Palmasola, en Santa Cruz de la Sierra, luego de que la Fiscalía boliviana pidiera su prisión preventiva. Está acusado de haber participado en un ataque contra su pareja mediante sicarios y permanecerá detenido mientras avanza la investigación judicial.
+ MIRÁ MÁS: Prisión preventiva para Cerimedo: estará seis meses detenido por el ataque que sufrió su expareja
El complejo penitenciario al que será enviado tiene una capacidad muy inferior a la cantidad de personas que actualmente alberga. Palmasola fue proyectada originalmente como una cárcel de máxima seguridad para unos 400 presos, pero con el paso de los años la población creció hasta alcanzar varios miles. Los informes sobre el lugar advierten sobre el hacinamiento, la violencia y los conflictos entre organizaciones criminales.

Ubicado en una superficie de 34 hectáreas, Palmasola es el centro carcelario más grande de Bolivia. El predio fue construido a fines de la década de 1970 y, aunque inicialmente se había pensado para unos 600 internos, actualmente las estimaciones ubican su población en alrededor de 5.000 personas. Además, según informes de la Defensoría del Pueblo, cerca del 80% permanece en prisión preventiva mientras espera que se resuelvan sus causas.
La particularidad que le dio el apodo de “pueblo prisión” está relacionada con la vida que se desarrolla dentro de sus instalaciones. Los controles de los guardias se concentran principalmente en los sectores exteriores y los propios internos organizan buena parte de la actividad cotidiana. Dentro del complejo funcionan comercios, restaurantes, mercados y otros servicios, mientras algunos presos construyen, compran o alquilan espacios para vivir.

La situación de Palmasola generó fuertes reclamos de los internos durante las últimas décadas. En 2004, alrededor de un centenar de presos llegó a enterrarse voluntariamente como forma de protesta para exigir cambios en las leyes penitenciarias, mientras otros realizaron crucifixiones.
Años más tarde, durante una visita a Bolivia, el papa Francisco también se refirió a la realidad de las cárceles con una frase que quedó asociada al reclamo: “Reclusión no es exclusión”.



