La Organización de las Naciones Unidas lanzó una dura advertencia sobre el avance de la inteligencia artificial y sus posibles consecuencias. El alto comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, sostuvo que “todos los derechos humanos están en riesgo, incluidas la vida, la alimentación y la privacidad”.
“La actual carrera hacia una IA cada vez más potente supone un salto cualitativo hacia mayores riesgos existenciales para todos los aspectos de nuestras vidas”, expresó este lunes en un comunicado.
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El planteo se conoció después de que referentes del sector tecnológico reclamaran reducir la velocidad con la que se desarrollan los modelos más avanzados ante la posibilidad de perder el control sobre estos sistemas.
Türk puso especial atención en la llamada IA agéntica, capaz de tomar decisiones de forma autónoma. Según advirtió, sus fallos “podrían paralizar servicios esenciales, fracturar las comunicaciones, desestabilizar infraestructuras críticas y golpear en el corazón mismo de las instituciones democráticas”.
El impacto sobre servicios básicos y conflictos
El funcionario de la ONU sostuvo que las consecuencias podrían alcanzar directamente a poblaciones enteras. “Poblaciones enteras podrían quedar sin acceso a agua, calefacción o servicios financieros”, comentó.
También alertó sobre el uso de estas tecnologías en contextos bélicos: “Ya está acelerando el ritmo de las guerras, ampliando su alcance y erosionando las salvaguardias que se interponen entre nosotros y el lanzamiento de armas de destrucción masiva”.

Sus declaraciones se suman a las advertencias realizadas por figuras de la industria como Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic; Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI; y Elon Musk, quienes reclamaron frenar el ritmo de desarrollo de los sistemas más avanzados ante los riesgos asociados a una eventual pérdida de control.
Türk cerró con un llamado a establecer límites compartidos: “Ningún país puede gobernar esta tecnología por sí solo, ninguna empresa debería poder decidir por sí sola qué riesgos debe aceptar el mundo, y ninguna persona debería verse obligada a renunciar a sus derechos humanos a cambio de promesas de progreso tecnológico”.



