La desaparición y muerte de Noah Woods, un nene de 3 años, generó conmoción en Brantham, una localidad de Suffolk, Inglaterra. El pequeño había salido de una plaza por el hueco de una reja y fue encontrado muerto al día siguiente en una laguna cercana.
Todo comenzó el 15 de septiembre, cuando Noah fue al parque junto a su abuelo, una actividad que realizaban habitualmente. Las cámaras de la zona registraron a ambos por primera vez a las 14.13 y las últimas imágenes son de las 14.37.
Como el sistema de vigilancia se activaba únicamente con movimiento, los investigadores no pudieron reconstruir minuto a minuto qué ocurrió.

El operativo movilizó a más de 1.300 personas
El detective jefe Matthew Connick explicó que Noah salió del sector de juegos “por un hueco en la valla que daba al jardín conmemorativo, donde salió por una puerta abierta” y luego caminó hacia Decoy Pond.
Al notar que el nene se alejaba, su abuelo intentó seguirlo y le gritó para que se detuviera. Sin embargo, después de recorrer unos 200 metros lo perdió de vista y dio aviso a la Policía.
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A partir de ese momento se desplegó un enorme operativo de búsqueda del que participaron más de 1.300 personas que incluyó policías, bomberos y vecinos.
El 16 de septiembre, un día después de la desaparición, buzos de la Policía Metropolitana encontraron el cuerpo de Noah en Decoy Pond, una laguna ubicada a poca distancia del parque. Esa misma noche, la madre del pequeño reconoció el cuerpo.



