Una joven de 23 años fue detenida en Texas, Estados Unidos, acusada de matar a su hija recién nacida dentro de la habitación de un hotel. La investigación comenzó después de que encontraran el cuerpo de la beba en una valija abandonada cerca de un contenedor de basura. La pareja de la mujer también quedó imputada.
El hallazgo ocurrió el domingo 18 de octubre en las inmediaciones del Drummers Inn, ubicado sobre Camp Bowie West Boulevard, en Fort Worth. Un hombre en situación de calle descubrió el cuerpo y alertó a la Policía.
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Cuando los agentes llegaron al lugar, constataron que la pequeña llevaba varias horas fallecida. Sin embargo, en ese momento todavía no se conocía qué había ocurrido ni quiénes eran sus padres.
La investigación avanzó al día siguiente gracias a una llamada de una familiar de Avia Cantrell, una mujer que estaba embarazada y vivía en el establecimiento junto a sus otros tres hijos.
La confesión de la madre y las imágenes del hotel
El lunes 19 de octubre, la cuñada de Cantrell se comunicó con las autoridades para solicitar que verificaran cómo se encontraba la joven. A partir de ese aviso, los investigadores revisaron las cámaras de seguridad del hotel y encontraron imágenes de una mujer que descartaba una caja con una silla de auto para bebés.
El gerente del establecimiento identificó a Cantrell como la persona que aparecía en la grabación. Con esa información, los policías se dirigieron a su habitación para interrogarla.
Según consta en el expediente, la joven reconoció que había dado a luz el 14 de octubre en la bañera del hotel y que posteriormente dejó a la recién nacida boca abajo en el agua durante aproximadamente 30 minutos.
Después, habría llamado a su pareja, Camron Baker, de 26 años, para comunicarle que la beba había muerto. De acuerdo con la reconstrucción policial, el cuerpo permaneció durante cuatro días en una bolsa dentro de la habitación, hasta que fue retirado del lugar.

Los investigadores atribuyen a Baker haber colocado a la pequeña en una valija marrón con flores y haberla descartado en un contenedor el domingo 18 de octubre. Al día siguiente, la Policía avanzó con las acusaciones judiciales contra ambos.
Cantrell fue acusada de homicidio de una persona menor de 10 años, mientras que su pareja quedó imputada por abuso de cadáver. Por su parte, el Departamento Médico Forense del Condado de Tarrant trabaja para establecer la causa exacta del fallecimiento.
Aunque la investigación incluye la presunta confesión de la madre, todavía se esperan los resultados forenses para determinar las circunstancias médicas de la muerte de la recién nacida.



