Un violento choque entre dos trenes dejó al menos 64 muertos en España y los testimonios de quienes lograron sobrevivir reflejan la magnitud de la tragedia. Los pasajeros describieron frenadas repentinas, golpes sucesivos y escenas de desesperación mientras intentaban escapar de las formaciones siniestradas.
El accidente ocurrió pasadas las 9 de la mañana, a la altura de Toledo, cuando una formación AVE embistió a un tren Iryo que circulaba en la misma dirección.
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Entre quienes sobrevivieron se encuentra Eduarda, una adolescente de 17 años que viajaba desde Madrid hacia Sevilla en el quinto vagón del AVE, acompañada por sus gatos. “Yo estaba tranquila con mis gatos, pero sentí un frenazo enorme que me tiró hacia adelante y rompió mi silla. Nos pidieron a los gritos que saliéramos del vagón y entonces entendí que era una catástrofe”, relató.
La joven sufrió una herida que fue atendida en un centro médico improvisado en un gimnasio municipal de Consuegra, en Castilla-La Mancha. Sin embargo, lo que más la afectó fue lo que vio y escuchó después del impacto.
El relato de la adolescente que intentó ayudar a los heridos
En diálogo con Cadena SER, Eduarda contó que los pasajeros abandonaron el tren como pudieron, mientras temían que otra formación pudiera acercarse por las vías.
“Después del frenazo nos gritaron que saliéramos del vagón. Bajamos como pudimos. Tiramos las maletas para que se cayeran por la cuesta, porque teníamos miedo de que viniera otro tren por detrás”, recordó.
En medio de la confusión, decidió acercarse a otros pasajeros que necesitaban ayuda. “Yo no estaba muy consciente, trataba de ayudar como podía. Dejé a mis gatos, me fui para los coches de adelante y me quedé con la gente que estaba herida en el suelo, que no se podían dormir”, explicó.

La adolescente aseguró que acompañó a una trabajadora ferroviaria herida y a un joven que había quedado atrapado, mientras esperaban asistencia. Entre lágrimas, describió la desesperación que se vivía alrededor de las formaciones. “Esos chillidos de la gente no me los voy a olvidar más en la vida”, expresó.
También recordó que había fuego en uno de los vagones y personas que pedían auxilio sin poder salir.
“Vi gente volando por el pasillo”: el testimonio de otro pasajero
Jesús viajaba hacia Sevilla en la parte trasera del segundo vagón. Según contó, esa ubicación fue determinante para que pudiera sobrevivir, ya que la sección delantera del mismo coche quedó gravemente dañada.
“He tenido mucha suerte porque la parte de adelante de ese mismo coche estaba totalmente destrozada”, aseguró. El hombre relató que todo ocurrió en cuestión de segundos y que la violencia de la frenada hizo que varios pasajeros fueran despedidos de sus lugares: “Sentimos un frenazo muy fuerte y de repente vi gente volando literalmente por el pasillo”.
Cuando consiguió salir, se encontró con personas heridas y otras que habían fallecido. También observó que uno de los vagones había caído por un terraplén.
Antonio estaba en la cafetería del AVE cuando se produjo la colisión. Su primer recuerdo fue un golpe muy fuerte que lo hizo perder el equilibrio. “Fue como si me pagaran fortísimo en la espalda, volé y me golpeo la cabeza”, contó.
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Al salir de la formación, encontró a pasajeros que habían terminado lejos de los vagones. Una de las escenas que más lo impactó fue la de una persona que permanecía sentada en su asiento, pero en pleno campo.
“Me encontré con una persona estaba sentada en su asiento, pero en el medio del campo. Había volado como diez metros”, relató. Antonio también describió a sobrevivientes que permanecían inmóviles y desorientados frente a un campo de almendros, todavía afectados por lo ocurrido.
Los golpes sucesivos que sintió otro sobreviviente
Juan Casares viajaba en uno de los vagones menos afectados del AVE, pero aun así sufrió la violencia de la colisión. Según explicó, primero sintió una frenada y creyó que el tren estaba por detenerse. Sin embargo, inmediatamente comenzaron nuevos impactos que lo desplazaron varios metros dentro de la formación.
“Tuvimos un frenazo y cuando pensamos que allí terminaba todo empezaron una serie de impactos sucesivos que eran fortísimos”, relató. Casares contó que no podía incorporarse porque los golpes se repetían uno detrás de otro.
“Yo estaba en el vagón número uno, pero terminé en el vagón dos, porque ante cada impacto me he ido movimiento metros y metros”, aseguró. Más tarde, según su testimonio, supo que uno de los vagones siguientes había sido atravesado por una vía y que allí se habían registrado víctimas fatales.

La hipótesis
Las circunstancias que provocaron la tragedia todavía no están esclarecidas. Una de las hipótesis bajo análisis apunta a un posible error humano en el centro de control ferroviario, que habría permitido al AVE continuar su recorrido pese a tener una señal en rojo.
También se investiga si el impacto ocurrió a una velocidad aproximada de 100 kilómetros por hora. Por el momento, esas posibilidades no fueron confirmadas como causas del accidente.
Mientras avanza la investigación, los relatos de quienes estuvieron a bordo permiten reconstruir los minutos de desesperación posteriores al choque, marcado por la muerte de al menos 64 personas y las secuelas que dejó entre los sobrevivientes.



