León XIV dio en Uruguay uno de los primeros discursos centrales de su gira por Sudamérica y puso el foco en la búsqueda del bien común y en la necesidad de que “las oportunidades lleguen a todos”.
Tras ser recibido por el presidente Yamandú Orsi, el Sumo Pontífice habló en la Plaza Independencia de Montevideo. “He aceptado con mucha alegría la invitación para visitar esta tierra”, expresó al comenzar.
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Luego se refirió a la responsabilidad de quienes ejercen funciones públicas. “La autoridad pública encuentra su razón de ser en el bien común”, sostuvo, y agregó que ese concepto también implica pensar en las generaciones futuras, tal y cómo se lo enseñó Francisco.
Familia, trabajo y nuevas tecnologías
En otro tramo, León XIV destacó el papel de la familia y afirmó que “el futuro de la humanidad se fragua” allí. En ese marco también se refirió al aborto y a la protección de la vida durante el embarazo.
“Nos lleva a pensar en la vida que comienza, en esa que aún crece en el seno materno. Quien no ha nacido pertenece ya a la familia humana y al futuro de su pueblo. Su dependencia absoluta de su madre no niega la protección que merece”, manifestó.

El Papa también habló sobre el impacto de la tecnología y la inteligencia artificial en el mundo laboral. “El trabajo está en función del hombre y no el hombre en función del trabajo”, señaló.
Según planteó, ese principio cobra especial relevancia ante los avances tecnológicos para evitar que las personas queden reducidas a “una simple pieza”. “No puede medirse el valor de una persona por lo que produce, su trabajo o su capacidad de valerse por sí misma. La dignidad de cada persona no necesita ganarse ni ser demostrada”, agregó.
El acceso a la salud
Hacia el final de su mensaje, León XIV hizo referencia a las personas enfermas y con discapacidad y reclamó que puedan acceder a una atención adecuada independientemente de sus recursos.
“Hay que procurar que la atención sanitaria esté al alcance de las personas, a pesar de sus recursos. Quien atraviesa estas situaciones no deja de ser un miembro de la sociedad”, afirmó.
Y cerró: “La Iglesia recuerda que la vida conserva un valor y un sentido y que, incluso en la oscuridad, no ha dejado de ser amado por Dios”.




