En términos generales, el discurso del presidente argentino fue un eco del discurso de Donald Trump. Pero en cuestiones cruciales de la visión trumpista, el eco fue más completo y profundo.
Javier Milei expuso la posición del presidente norteamericano, pero con un discurso más medular y documentado que el superficial discurso que dio el jefe de la Casa Blanca, quien siempre habla desde la creencia de que, por el sólo hecho de estar dicha por él, cualquier frase grandilocuente y ampulosa se vuelve equivalente a una verdad absoluta.
La defensa que hizo de la libertad irrestricta que defiende en el terreno de la creación y producción empresarial, tuvo la solidez argumentativa y la pureza ideológica de los manuelas de la Escuela Austriaca.
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Fue un muy buen discurso ideológico. Fundamentado y valioso para quienes profesan los dogmas que Milei defendió como se defienden las verdades reveladas.
Como era de esperar, comenzó defendiendo la visión argentina sobre la soberanía de Malvinas. Y a continuación, inició la cadena de argumentaciones en favor de las posiciones de Trump: crítica a la ONU y al multilateralismo, equiparándolo a un orden dictatorial creado para impedir el desarrollo y la libertad. Dedicó largos párrafos a describir la pandemia como experimento comunista para imponer el control social a escala global. Y defendió con más razonamientos que Trump la oposición del jefe de la Casa Blanca sobre cualquier tipo de límites a la Inteligencia Artificial (IA), demonizando la “regulación preventiva”.
Como en el “experimento” que ve en la pandemia del covid, Milei describió la alimentación del miedo para alcanzar la meta comunista del control sobre la humanidad.
El discurso del presidente fue la contracara del discurso que, el día anterior, había dado su par brasileño, Lula da Silva, quien remató su alocución con una definición contundente: “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”.
Milei subrayó y remarcó su alineamiento con el presidente de Estados Unidos y también con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Defendió todas y cada una de las posiciones de Donald Trump con argumentos más elaborados que los expuestos por el propio Trump en sus alocuciones superficiales. Y por si faltaba algo para que su intención respecto al líder de MAGA fuera explícita, lo citó varias veces.

