Este lunes a la mañana, la Jefatura de Policía de Córdoba fue escenario de un operativo inusual: el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, junto al jefe de Policía, Marcelo Marín, subjefes y directores generales, se sometieron a un narcotest sorpresivo.
La medida, que incluyó a toda la cúpula del Estado Mayor Policial, buscó detectar la presencia de metabolitos de drogas psicotrópicas ilegales en los máximos responsables de la fuerza. El propio ministro Quinteros también participó del control.
El procedimiento y los resultados
Los controles se realizaron mediante un screening de orina y fueron supervisados por el comisario mayor médico Gabriel Bosque, del Policlínico Policial, quien certificó formalmente los resultados.
Según informó el Ministerio de Seguridad de Córdoba, todos los análisis arrojaron resultado negativo. Es decir, ni el ministro ni los jefes policiales presentaron rastros de drogas ilegales en sus organismos.
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La decisión de realizar estos narcotests está respaldada por el artículo 66 de la Ley 10.954 de Seguridad Pública y Ciudadana, promovida por el gobernador Martín Llaryora en 2023.
Desde la cartera de Seguridad explicaron que la ley establece controles periódicos y sorpresivos como parte de las políticas de transparencia, integridad y profesionalización de las fuerzas de seguridad provinciales.