La primera audiencia del juicio contra Oscar González por la tragedia de Altas Cumbres estuvo marcada por la tensión dentro y fuera de los Tribunales de Villa Dolores. El exlegislador provincial llegó antes de las 8, cuando todavía estaba oscuro y casi no había empleados en el edificio. La imagen fue captada en exclusiva por ElDoce.tv .
Mientras sus abogados atendían a la prensa en la vereda, González bajó por detrás y se escabulló entre el vallado para ingresar a la Cámara del Crimen. El debate estaba previsto para las 9, pero comenzó recién a las 10:15 y se extendió durante casi nueve horas.

La primera sorpresa llegó cuando el abogado Miguel Ortiz Pellegrini pidió la nulidad del proceso y cuestionó la instrucción realizada por la fiscal de Cura Brochero, Analía Gallaratto, quien sostiene la acusación durante el juicio.
El juez Santiago Camogli llamó a un cuarto intermedio cerca de las 11 para resolver el planteo de la defensa. Después de casi tres horas, rechazó el pedido y habilitó el inicio formal del debate.
Las víctimas de frente a González
Recién cerca de las 14 comenzaron las declaraciones. Las primeras testigos fueron Alexa y Marina, las dos sobrevivientes del choque fatal ocurrido el 29 de octubre de 2022 en la ruta E-34, a la altura del paraje Niña Paula.
Cuando Alexa ingresó a la sala, miró fijo a González. Según se observó en la audiencia, el exfuncionario le esquivó la mirada y permaneció gran parte de la jornada con la cabeza gacha.
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Las jóvenes recordaron cómo pasaron de la emoción por el viaje a Córdoba para ir al recital de Cuarteto de Nos a la pesadilla del impacto y las gravísimas secuelas que sufrieron. En el siniestro murió la docente Alejandra Bengoa, que manejaba el Renault Sandero contra el que chocó la BMW X1 de González.
En el último tramo de la audiencia declararon los primeros policías que llegaron al lugar del hecho y un comisario que secuestró el teléfono del exlegislador en el hospital. Las partes indagaron sobre la conducta que adoptó González inmediatamente después del choque.

Una agente declaró que el acusado estaba más preocupado porque la noticia ya se estaba dando en la radio. Un sargento de la Caminera recordó que González estaba al lado del auto y que les manifestó que se encontraba bien.
También declaró Darío Villarreal, jefe de la zona, quien dijo que fue a secuestrarle el celular al hospital y dedujo que allí González mantuvo una comunicación con el entonces gobernador Juan Schiaretti. “Gringo, estoy bien”, fueron las palabras que dijo haber escuchado.
Patrimonio en la mira
Durante la audiencia, la querella intentó avanzar sobre los bolsos que se retiraron de la BMW X1, en referencia a la causa por presunto enriquecimiento ilícito que investiga la Justicia Federal y por la que González estuvo con prisión domiciliaria hasta comienzos de año. En ese momento, el juez Camogli frenó el planteo y remarcó: “Este juicio es por el accidente, no por los bolsos”.
Al responder sobre sus condiciones personales, González dijo que no tiene bienes y afirmó: “Vivo en una casa alquilada”. También declaró ingresos mensuales por 5,7 millones de pesos, que es médico, nacido en Villa Dolores y jubilado desde hace dos años como funcionario provincial.

Fuera del edificio, familiares, organizaciones de derechos humanos y agrupaciones de izquierda mantuvieron durante toda la jornada cánticos, bombos y carteles contra la Justicia y el poder político. “Que la justicia no se cambie de carril” fue una de las consignas más repetidas.
Pasadas las 18, González salió por la puerta principal entre insultos y reproches de familiares y allegados de las víctimas. Cruzó la calle hasta un auto negro con vidrios polarizados, intentó abrir la puerta delantera del acompañante, no pudo, rodeó el vehículo y finalmente subió al asiento trasero antes de retirarse rápidamente.

Para este martes se espera otra jornada intensa, con al menos cinco testigos, entre ellos Nassia y Gustavo Álvarez, los padres de Alexa, y Laura Bengoa, hermana de Alejandra.



