El entorno de Julio Iglesias difundió un mensaje luego de que dos mujeres que trabajaron en sus residencias del Caribe lo denunciaron por agresiones sexuales, abusos y humillaciones.
Tras la difusión de las denuncias, desde el círculo íntimo del cantante hablaron con la revista ¡HOLA! y, aunque evitaron dar detalles, adelantaron: “No es para él el momento de hablar, pero ese momento va a llegar muy pronto”. El medio español también publicó que niegan totalmente los hechos y que se mostraron sorprendidos por la situación.
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Asimismo, el miércoles trascendió que la Fiscalía de la Audiencia Nacional citará a declarar a las dos denunciantes, quienes aseguran que los hechos ocurrieron en 2021. Ambas mujeres, patrocinadas por la organización Women’s Link, serán escuchadas bajo la figura de testigos protegidos, según confirmó el equipo jurídico de la ONG en una rueda de prensa.

Desde el ámbito del artista, que ya está preparando su defensa, sostuvieron que “todo se va a aclarar” y que pretenden profundizar en el asunto para que “no quede ninguna duda de cuáles son las verdaderas circunstancias y el relato real de todo lo sucedido”.
Acusaciones
Las denuncias, presentadas el 5 de enero pasado, apuntan a supuestos episodios de acoso y agresión sexual en el entorno laboral de Iglesias en el Caribe. La Justicia española avanza con la investigación y, en los próximos días, tomará declaración a las víctimas para determinar los pasos a seguir.
Una de las mujeres, identificada con un nombre ficticio para proteger su identidad, contó que era llamada con frecuencia a la habitación de Iglesias tras su jornada laboral, donde sufrió penetraciones no consentidas, bofetadas y vejaciones físicas y verbales. “Me sentía como un objeto”, afirmó. En varias ocasiones, otra empleada con un cargo jerárquico superior habría estado presente y participado de los episodios.
La segunda denunciante fue fisioterapeuta del cantante y aseguró que sufrió besos forzados y tocamientos en el pecho en la playa y en la piscina de la propiedad de Punta Cana. También denunció humillaciones públicas, insultos y un trato intimidatorio durante su trabajo.
Ambas coincidieron en describir un ambiente laboral marcado por normas estrictas, aislamiento, jornadas de hasta 16 horas y salidas restringidas. Según sus relatos, muchas veces no tenían contrato escrito y los días libres se retrasaban durante meses.


