Christian Petersen tuvo un grave episodio el pasado 6 de enero que marcó un antes y un después en su vida. Tras el mismo, y luego de casi un mes de internación, el reconocido chef finalmente pudo volver a su casa y empezar a recuperar su rutina.
Todo se había desencadenado el 12 de diciembre, cuando sufrió una inesperada descompensación durante una exigente excursión al volcán Lanín, en la zona de San Martín de los Andes. El episodio derivó en una emergencia médica y en una larga hospitalización.
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Ya instalado en su casa y a pocos días del alta, Petersen decidió hablar y reconstruir lo sucedido. En una entrevista con La Nación, contó por qué se propuso la escalada y cómo fue el dramático momento que terminó con su traslado al hospital.
Según relató, incluso antes de intentar llegar a la cumbre ya tenía dudas: “A la mitad de la subida vi que había mucha gente en el cerro y me quise bajar. El guía me dijo ‘te conviene seguir’… Llegué a la base… y le respondí: ‘no, mañana yo me vuelvo a casa, porque no es lo que yo me imaginaba’”.

Estrés, amenazas y ataques de pánico
Petersen también vinculó lo ocurrido con el estrés que atravesaba en esos días. “Tuve un tema en diciembre medio violento, con gente del sindicato que me amenazó con armas. Estaba reestresado. Y la verdad es que con todo eso se me hizo un combo medio depresivo”, contó.
Además, confesó que sufre episodios de ansiedad: “Yo a veces tengo un tema de ataque de pánico: cuando estoy con mucha gente mucho tiempo me agarra una cosa de querer estar a solas”.
Claustrofobia en la base y el rescate
Uno de los momentos más impactantes del relato fue el que vivió en la base del cerro. “Cuando llego a la base había 40 personas. Todo el mundo quería charlar de cocina, y la verdad es que a la noche me agarró un poco de claustrofobia, y me quise bajar”, recordó.
“Ahora no podés —me dijo el guía—. Dormí con nosotros, mañana a la mañana bajá”, relató, y reconoció que entró en desesperación: “Me agarró entonces un ‘me quiero bajar ya’”.
En ese contexto, destacó la ayuda de una integrante del grupo: “Había una azafata de Aerolíneas, Julieta… y me calmó. Me fui a dormir. Al otro día, bajé. Es más, bajé corriendo, feliz”.
Arritmia, hospital y 30 días sin recuerdos
Petersen explicó que al llegar al control médico notaron que algo no estaba bien. “Cuando bajé me midieron las pulsaciones y tenía una arritmia que habría que ver desde cuándo la tengo. Y eso es lo que tengo que empezar a regular”, sostuvo.

También reconstruyó cómo fue el traslado: “Llega la ambulancia, me pusieron un suero, me llevaron al hospital. Cuando llego me dicen ‘estás con arritmia, no te asustes, te vamos a medicar’. Y ahí me ataron y me medicaron. Y ahí hay 30 días en los que no sé qué pasó”.
Finalmente, evocó el último recuerdo que conserva: “Eso es lo último. Después me acuerdo que me desperté en el Hospital Alemán diciendo: ‘escuchá, casi te morís’”.
Con su testimonio, Petersen no solo buscó aclarar lo ocurrido en el volcán Lanín, sino también dejar un mensaje personal: escuchar el cuerpo, regular el estrés y no llevarse al límite, incluso cuando uno cree estar preparado.



