Alejados del ritmo de la ciudad, Calu Rivero y Aíto de la Rúa construyeron una vida distinta junto a sus hijos, Tao y Bee, en una chacra ubicada frente al mar en San Ignacio, Uruguay. Allí, el paisaje costero y el entorno rural se convierten en el escenario principal de sus días.
La decisión de mudarse respondió a la búsqueda de un modo de vida más simple y conectado con el entorno natural. Rodeados de espacios abiertos, vistas al Atlántico y ausencia de ruidos urbanos, la familia prioriza el aire libre como parte esencial de su cotidianidad.
Durante febrero, cuando el movimiento turístico es menor, la dinámica familiar se mantiene intacta. Las jornadas transcurren entre caminatas por la playa, contacto con los animales y largas horas junto al mar, donde la calma domina el paisaje.
+ MIRÁ MÁS: El misterioso anuncio de la amante de Luciano Castro que desató rumores de reencuentro
Ese estilo de vida queda reflejado en las imágenes que compartió la actriz en redes sociales. En fotos y videos se los ve caminando juntos al atardecer, nadando mar adentro o saliendo del agua bajo una luz dorada, siempre en sintonía con el entorno natural.
La presencia de sus hijos, Tao y Bee atraviesa cada escena cotidiana. Desde paseos por la arena hasta cabalgatas a la orilla del mar, las postales familiares muestran una crianza ligada a la libertad, el contacto con la naturaleza y la serenidad que ofrece la costa uruguaya.