Ni familia de músicos, ni clases desde chico. La historia de Rubén de la Cruz, el panadero jubilado que emocionó a todos en Es Mi Sueño, empezó de la forma más inesperada: con una promesa de amor para su esposa.
El hombre, de 65 años, se convirtió en la gran sorpresa del primer programa del nuevo ciclo de Guido Kaczka, donde obtuvo el puntaje más alto de la noche y dejó a jurados y público completamente impactados.
Pero lo que más conmovió fue el origen de su historia. Rubén contó que empezó a cantar recién a los 48 años, con un objetivo muy especial: sorprender a su mujer y hacer que se enamore nuevamente de él en su 25° aniversario de casados.
“En vez de regalarle un lavarropas, ropa o cualquier otra cosa decidí regalarle mi sacrificio”, relató emocionado. Durante meses tomó clases de canto a escondidas para prepararle una canción de amor sin que ella lo supiera.
Antes de ese giro inesperado en su vida, Rubén había trabajado toda su vida en una panadería. Sin embargo, un grave accidente laboral cambió su destino.
“Me agarré la mano con una máquina. Por suerte aún la puedo usar. Hoy elijo cantar”, contó ante el silencio del estudio.

Luego llegó el momento que nadie olvidará. Con una voz potente y cargada de emoción, interpretó “Te quiero, te quiero”, el clásico de Nino Bravo, y logró algo inmediato: todo el estudio vibró.
La reacción del jurado fue explosiva. Abel Pintos, La Mona Jiménez y Jimena Barón no podían creer lo que estaban escuchando.
“¡Mentiroso, mentiroso! No puede ser que hayas arrancado a cantar a los 48 años, nos mentiste”, bromearon Pintos y la Mona entre risas. “¡Sos un falso panadero!”, lanzó Jimena Barón, todavía sorprendida.
La actuación terminó con los jurados de pie y el estudio ovacionándolo, además de darle luz verde para presentarse en el Teatro Ópera, un paso clave para continuar en el programa.



