En medio de un clima cada vez más tenso, Mauro Icardi y la China Suárez tomaron una decisión inesperada: armar las valijas y viajar de urgencia a la Argentina.
El movimiento, que no estaba en los planes tiene relación con un nuevo conflicto judicial que complica al delantero. Lejos de tratarse de una simple visita, el viaje tiene varios frentes abiertos. Según trascendió, la estadía será breve, de apenas seis días.
Durante ese tiempo, la pareja se instalará en su casa de Nordelta, conocida como “la casa de los sueños”, una propiedad que hoy está en el centro de la polémica.
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De acuerdo a lo informado por el periodista Juan Etchegoyen, el juez Adrián Hagopián dictó una medida cautelar vinculada a la cuota alimentaria que involucra a Icardi. “Tiene que pagar o pagar”, aseguraron al aire, reflejando la contundencia de la resolución.

Aparentemente la situación derivó en un embargo preventivo sobre la propiedad de Nordelta. La vivienda, que en un principio compartía con Nara, quedó ahora bajo la lupa en el marco de una disputa legal que incluye reclamos económicos y obligaciones alimentarias.

Pero el conflicto no termina ahí. La Justicia argentina ya notificó a la FIFA sobre la evolución del caso, lo que podría tener consecuencias directas en la carrera de Icardi. El delantero, que actualmente juega en el Galatasaray, enfrenta la posibilidad de sanciones deportivas, incluida una eventual inhabilitación para jugar.
Con su contrato próximo a vencer a mitad de año y un futuro incierto, la presión crece tanto dentro como fuera de la cancha. La disposición del juez Hagopián apunta a garantizar el cumplimiento de las obligaciones económicas.


