La escritora cordobesa Cristina Loza atraviesa un delicado momento de salud y económico luego de sufrir una grave caída durante un viaje a Costa Rica, donde había ido a visitar a su hijo.
El accidente ocurrió el 27 de marzo en Tamarindo, cuando tropezó con un escalón que no vio. “Todo mi cuerpo terminó en el suelo y sentí como mis huesos se quebraban”, relató a Arriba Córdoba. Como consecuencia, sufrió fracturas en la cabeza del fémur, la tibia y el peroné.
La situación se agravó por la falta de infraestructura médica en la zona. Loza debió ser trasladada durante cuatro horas en ambulancia por caminos de selva hasta el Hospital San Rafael Arcángel, en Liberia.
Allí, la familia se encontró con otro problema: el seguro de viajero, que tenía cobertura de hasta 150 mil dólares, no era válido en esa región. Sin margen de tiempo, debieron afrontar el costo total de la operación, que ascendió a 40 mil dólares y debía abonarse por adelantado.
+ VIDEO: la decisión que tomó Cristina Loza para afrontar una costosa cirugía:
“Mi hijo y mi nuera corrían buscando plata. El dolor que viví ese día y medio en un box es imposible de describir”, expresó la autora sobre ese momento crítico.
La cirugía se realizó el 10 de abril y, tras ser estabilizada, emprendió un complejo regreso a Córdoba. Viajó con sonda vesical y en condiciones de inmovilidad, en una travesía que combinó ambulancias y vuelos hasta llegar a su hogar en la madrugada.
Actualmente, se recupera en su departamento, aunque enfrenta dificultades por las escaleras de acceso y necesita asistencia permanente. “Tengo dos cuidadoras, una de día y una de noche, y mi objetivo es poder caminar para el 4 de julio”, contó.
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Para afrontar la deuda, Loza tomó una decisión determinante: vender los ejemplares de sus libros en lugar de pedir ayuda directa. “No quiero caridad, quiero solidaridad. Estoy vendiendo mi trabajo”, explicó.
Los interesados pueden adquirir sus obras —Mariposas Griegas, El año de las glicinas y El revés de las lágrimas— en Libertad 190 o colaborar a través de su cuenta de Instagram y transferencias.
La historia conmovió a la comunidad y pone en evidencia no solo la fragilidad ante una emergencia en el exterior, sino también la fuerza de una autora que eligió salir adelante con su propio esfuerzo.