Paula Chaves atraviesa un momento de profundo dolor tras la muerte de su perro Moro, quien la acompañó durante más de una década y fue parte fundamental de su vida familiar. La modelo y conductora lo despidió con un conmovedor mensaje en redes sociales que rápidamente generó repercusión.
A través de su cuenta de Instagram, publicó un video en el que se la ve junto a su pareja, Pedro Alfonso, ambos visiblemente angustiados, acompañando al bulldog francés en sus últimos momentos. “Hasta el último suspiro”, escribió.
En el texto que acompañó la publicación, Paula eligió recordar a su mascota con palabras cargadas de emoción: “Se fue a pasear Moro. Así quiero pensarlo Chanchi, no me imaginé que esto iba a ser tan duro”, expresó.
La conductora definió al perro como su “primer hijo de cuatro patas” y destacó el rol clave que tuvo en su vida: “Me ayudaste a perder el miedo a vivir sola, me ayudaste a enterarme cada vez que estaba embarazada, me ayudaste a criarlos”. Además, sumó recuerdos cargados de ternura y humor: “No sabías que tu raza no podía nadar, y te autopercibiste golden y terranova desde siempre”, escribió, evocando anécdotas compartidas.
Chaves también recordó los primeros días junto a Moro, cuando llegó siendo apenas un cachorro: “Te crie en mi cuello porque eras tan bebé cuando llegaste a mi vida que aún te faltaba calor y latido de una mamá. Y eso fui, tu mamá humana”.
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El mensaje cerró con una frase que conmovió a sus seguidores: “Te di besos y me sentiste hasta el último suspiro. Me duele el alma, me va a costar encontrarte en algún lado, pero le vamos a buscar la vuelta. Andá a pasear a la eternidad”.
Por su parte, Pedro Alfonso también lo despidió con un sentido posteo: “Gracias por ser tan compañero. Por hacernos reír tanto. Por acompañar a nuestros hijos a crecer. Y por ser la unión y el principio de esta familia”.
Una historia que empezó en la televisión
La historia de Moro con la pareja se remonta a 2010, cuando Pedro le regaló el cachorro a Paula en el contexto de su participación en Bailando por un Sueño. Con el paso de los años, el bulldog se convirtió en un símbolo de la familia que fueron construyendo juntos. Con casi 16 años, Moro superó ampliamente la expectativa de vida de su raza, algo que la propia Paula solía atribuir —con emoción— al fuerte vínculo que los unía.




