Daniel Melingo murió este martes a los 68 años como consecuencia de una enfermedad respiratoria que padecía desde hacía un tiempo y fue encontrado sin vida por uno de sus hijos en su casa del barrio porteño de Chacarita. El cantante, compositor y multiinstrumentista fue una de las figuras más originales de la música argentina, con una trayectoria que atravesó el rock, la experimentación y una profunda renovación del tango que le dio reconocimiento internacional.
Antes de convertirse en un referente de la música ciudadana, Melingo dejó una marca en el rock argentino como integrante de Los Abuelos de la Nada y Los Twist. También como instrumentista de la primera banda solista de Charly García.
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Durante su etapa europea también formó Lions in Love, un proyecto de vanguardia que mezclaba rock, electrónica y sonidos experimentales, adelantándose a su tiempo. Años después, la propia Björk recordó haber visto a la banda en vivo durante aquellos años, un reconocimiento que reflejó la influencia que el grupo ejerció en la escena alternativa.
Su paso por Europa, especialmente por España, amplió su universo artístico. Sin embargo, al regresar a la Argentina encontró un nuevo camino creativo al reencontrarse con el tango. Lejos de interpretarlo desde una mirada tradicional, lo transformó con una estética propia, incorporando elementos del rock, la poesía urbana y personajes marginales. Discos como Tangos Bajos, Santa Milonga, Maldito Tango y Linyera consolidaron esa búsqueda y lo posicionaron como uno de los grandes renovadores del género en el siglo XXI.
Además de su carrera como músico, Melingo también desarrolló una faceta como musicólogo, profundizando en la investigación y el estudio de las raíces del tango y la música popular rioplatense, una tarea que influyó en su propuesta artística. Asimismo, incursionó en la actuación y participó en producciones dirigidas por Luis Ortega como Lulú y la grabación de diversas músicas para clips, aportando en la pantalla la misma personalidad intensa y singular que caracterizó toda su obra musical.
El show en Córdoba que no fue
En Córdoba estuvo a punto de ofrecer el que habría sido su último recital en la provincia. Había sido anunciado para un show gratuito en el Parque de las Naciones, pero la presentación finalmente fue suspendida por motivos que nunca terminaron de aclararse. La actuación quedó frustrada y el público cordobés se quedó sin la posibilidad de volver a verlo sobre un escenario.
Su último concierto en la ciudad había sido en 2015, cuando presentó Linyera en la Sala de las Américas. Aquella noche mostró la faceta artística que terminó definiendo su legado: un músico que nunca dejó de explorar nuevos sonidos, que desafió las etiquetas y que encontró en el tango un territorio desde el cual volvió a reinventarse sin perder el espíritu rebelde que lo acompañó desde sus comienzos en el rock.


