Detrás del éxito que la convirtió en una de las máximas referentes de la cumbia argentina hubo un esfuerzo que terminó pasándole factura. Invitada al programa Otro día perdido, Karina La Princesita repasó los comienzos de su carrera y sorprendió al revelar el extremo nivel de exigencia al que estuvo sometida cuando apenas daba sus primeros pasos en los escenarios.
Durante la charla con Mario Pergolini, la artista recordó que el fin de semana más intenso de su trayectoria llegó a completar 34 shows, una cifra que dejó atónito al conductor. “El máximo de shows que hicimos fue 34 en un fin de semana. Es un montón, pero tenía jefes. Tenía que cumplir. Empezamos en Tucumán a las 3 de la tarde, 50 grados. Terminamos al otro día, a las 9 de la mañana en Santiago del Estero”, relató al describir la maratónica agenda que mantenía por entonces.
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Ese ritmo frenético tuvo consecuencias inevitables. El esfuerzo constante terminó afectando sus cuerdas vocales y la obligó a poner un límite. “Del desgaste me salieron quistes en las cuerdas vocales. Terminaba de cantar y escupía sangre. Tuve que frenar. El cuerpo me obligó a frenar”, confesó, al recordar uno de los momentos más difíciles que atravesó por priorizar el trabajo sobre su salud.
Karina también reflexionó sobre el ambiente en el que debió abrirse camino desde muy joven. Según explicó, la industria estaba dominada por hombres y esa realidad la llevó a fortalecer su personalidad para hacerse respetar. “Es un ambiente muy... de hombres. Músicos hombres, managers hombres, y tuve que desarrollar el carácter. Tengo carácter, pero eso me llevó a desarrollarlo más”, sostuvo, al mirar en retrospectiva una etapa tan exitosa como exigente de su vida.