Rubén de la Cruz, un abuelo con 25 nietos, tuvo una gran noche en Es Mi Sueño, pero el protagonismo terminó quedando en manos de uno de los más chiquitos de la familia.
Mientras el participante era observado por sus seres queridos, uno de sus nietos, un bebé que estaba en brazos de su mamá, llamó la atención del jurado y generó un momento lleno de ternura en el estudio.
Joaquín Levinton sorprendió al ponerle un puntaje perfecto de 100 a Rubén y, acto seguido, quedó encantado con la presencia del nene.
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El cantante se acercó, lo alzó y empezó a sostenerlo a upa. “Mirá cómo se balancea para que se tranquilice. Conoce los movimientos”, observó Guido Kaczka, divertido por la escena.
“Hace tiempo que está con el tema de los chicos pero si lo hace dormir me voy”, lanzó Abel Pintos entre risas. Natalie Pérez también se sumó al momento y le dijo a su compañero: “Creo que esto es lo tuyo, Joaquín”.

Levinton se entretuvo unos segundos susurrándole un arrorró al bebé, que empezó a dormitar en sus brazos. “Soy un domador de bebés”, aseguró el jurado, entre risas, antes de devolvérselo a su mamá.
Sin embargo, el instante más emotivo llegó apenas después. El nene saludó a Joaquín tirándole un beso al aire, el mismo gesto que minutos antes había hecho el músico.
“Me tiró un beso, ¿lo viste? Es una locura”, gritó emocionado Levinton, sorprendido por la reacción del bebé.
“Está tan contento. Es mágico”, agregó Natalie Pérez con una risa llena de ternura al ver la felicidad de su compañero.


