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Festival Nacional de Malambo 2019

La vida del campeón nacional de Malambo

Ernesto Díaz consiguió el primer título para Córdoba luego de 16 años. "Es el momento más feliz de mi vida", expresó.

Por: Silvia Pérez Ruiz
Miércoles 16 de Enero de 2019
ernesto diaz campeon nacional malambo laborde

En 2014 la reconocida periodista y escritora Leila Guerriero publicó Una historia sencilla, un libro en el que, atrapada por el mundo del Festival Nacional de Malambo de Laborde, cuenta la singular vida y obra de los mejores bailarines de malambo de la Argentina a través de una maravillosa crónica periodística que comenzó en 2010 y terminó en 2013. Ese libro, atrapante y lleno de detalles de esfuerzo y epopeyas, bien podría ser también la propia historia de Ernesto “Tito” Díaz, el flamante campeón de este festival. 

Después de 16 años, el título quedó en Córdoba. “Estuvimos trabajando durante cuatro años para lograr esto”, dirá su profesor y entrenador Víctor Cortéz. Y ese esfuerzo es proporcional a la emoción que sintió este joven bailarín de 26 años, criado en Mina Clavero. “Cuando escuché mi nombre, incluso antes, cuando escuché ‘Córdoba’, me caí al suelo”, relata con mucha emoción. 

No es para menos, atrás de esa estampa de gaucho elegante y barba adrede hay muchas horas invertidas para lograr este resultado. Todos los días viajaba una hora en colectivo desde barrio Alberdi hasta José Ignacio Díaz cuarta sección para llegar a la casa de Cortéz. Hoy nos recibieron en el garage de esa casa. En ese lugar, con una tabla en el piso, baila para las cámaras como lo hizo durante estos años previos a su coronación. Pero eso no es nada si comparamos que una vez por mes viajaba a Neuquén para ensayar porque allí tiene a sus músicos que lo acompañan en el malambo sureño. 

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Tito Díaz es parte del ballet municipal de la ciudad de Córdoba y ahora sueña con seguir bailando por el mundo y hacer proyectos con su hermana, que también es bailarina. “Este es el momento más feliz de mi vida. Se cumplió mi sueño”, dirá con una sonrisa y con esos ojos claros al borde de las lágrimas. 

Como el libro de Guerriero, esta es una historia sencilla, pero a la vez enorme. Nos vamos de José Ignacio Díaz con el alma llena y con el deseo de que a su arte lo conozca, valore y disfrute cada vez más gente.

+ La nota con el campeón nacional de Malambo:

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