Es un detalle menor y, si bien no debería causar graves problemas de motor, es fundamental para evitar más de un dolor de cabeza con el auto. Sin embargo, no todos lo saben o lo tienen en cuenta.
¿Cuántas veces chequeaste que la tapa de combustible quede bien sellada luego de cargar nafta o gasoil? La realidad es que casi nadie lo hace y muchas veces los conductores se van de la estación con la tapa a medio cerrar.
El secreto está en el “clic” que debe escucharse al cerrar la tapa. Luego de la carga, debe girarse en sentido horario pero no hasta el primer tope, sino hasta que el mecanismo interno haga uno o varios clics. Ese ruido indica que la tapa ya quedó bien ajustada y el sistema está sellado.
+ MIRÁ MÁS: Qué aparatos desenchufar si o sí en tormentas eléctricas y por qué con apagarlos no alcanza
Eso sí: no hace falta forzar ni ajustar de más: el propio mecanismo limita el apriete para evitar daños. Una tapa puede hacer varios clics, pero con uno o dos, ya está sellada.
Paso a paso: cómo cerrar la tapa de nafta
- Colocá la tapa en el cuello del tanque.
- Girarla con la mano en sentido horario.
- Escuchá al menos un clic: ese es el punto justo de cierre.
- Soltá la tapa: ya está lista, no hace falta seguir girando.
Si la tapa no hace ningún clic, probablemente quedó floja y el sistema no está bien sellado.
Los problemas de una tapa mal cerrada
Una tapa mal ajustada puede parecer una pavada, pero trae consecuencias, sobre todo en autos más modernos:
- Encendido del testigo “check engine” por detección de fuga en el sistema EVAP, que se encarga de los vapores del combustible.
- Olor a nafta alrededor del auto.
- Aumento del consumo por evaporación de vapores del combustible, aunque es mínimo y casi imperceptible.
- Ingreso de suciedad, polvo o humedad al sistema de combustible.
- Posibles fallas en válvulas o sensores del sistema EVAP con el tiempo.
- Derrames de nafta en curvas, frenadas o con el tanque muy lleno.
- Riesgo de inflamabilidad y daño en la pintura por contacto con combustible.
En muchas estaciones de servicio, el personal suele trabajar apurado o no conoce el funcionamiento específico de cada tapa. A veces, solo la apoyan y la giran rápido, sin llegar al clic. Por eso, lo más recomendable es que el propio conductor verifique el cierre antes de irse.



