¿Tenés una toalla o toallón viejo dando vueltas en el placard? Antes de mandarlo directo a la basura o cortarlo para hacer trapos, existe una alternativa mucho más útil y ecológica: convertirlo en una funda protectora para tus electrodomésticos.
En la mayoría de las casas, aparatos como licuadoras, batidoras, ventiladores o procesadoras pasan meses guardados en alacenas, muebles o placares. El problema es que, con el tiempo, acumulan polvo, los cables se enredan y hasta pueden romperse por el descuido.
Por qué una funda de toalla es la mejor opción para tus aparatos
El secreto está en el tejido de rizo de las toallas: es grueso, resistente, absorbe la humedad y además amortigua los golpes. A diferencia de las bolsas plásticas, permite que el aire circule, evitando la humedad y el mal olor.
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Así, tus electrodomésticos se mantienen limpios y listos para usar, sin gastar en fundas comerciales ni sumar más plástico a tu casa.
Qué necesitás para hacer una funda casera con una toalla vieja
- Toalla o toallón viejo (no importa si está manchado o roto)
- Tijera resistente
- Hilo y aguja o máquina de coser
- Jabón neutro y agua para lavar la toalla antes de empezar

Paso a paso: cómo hacer tu propia funda protectora
- Lavá la toalla con jabón neutro y agua para sacarle cualquier residuo.
- Poné el electrodoméstico sobre la toalla extendida y medí el largo, ancho y alto. Sumale hasta 5 centímetros por lado para que la funda no quede tirante.
- Cortá la tela y dale forma para cubrir bien el aparato.
- Cosé los laterales y la base con hilo y aguja o máquina de coser. Si querés, podés agregarle un cierre para que la funda sea tipo “bolsa”.
- Guardá el electrodoméstico y asegurate de que quede bien cubierto.
Con este truco, le das una segunda vida a esa toalla vieja y, de paso, cuidás tus electrodomésticos para que duren mucho más.



