Las rejillas del baño y la cocina suelen ser las grandes olvidadas de la limpieza diaria. Con el paso del tiempo, acumulan grasa, humedad, sarro y bacterias que generan malos olores, obstrucciones y un ambiente poco saludable.
Pero existe un truco casero, económico y súper efectivo: tirar jugo de limón y bicarbonato de sodio directamente sobre las rejillas. Esta combinación no solo limpia, sino que también elimina los olores y deja todo impecable.
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Por qué el limón y el bicarbonato son la dupla imbatible para limpiar rejillas
El secreto está en la química. El jugo de limón contiene ácido cítrico, que tiene propiedades antibacterianas y desengrasantes. Por su parte, el bicarbonato de sodio actúa como un abrasivo suave y neutralizador de olores.

Cuando se mezclan, generan una reacción efervescente que ayuda a desprender la suciedad, la grasa y el sarro que se acumulan en las rejillas. Además, esta reacción reduce la presencia de bacterias y hongos, responsables de los malos olores y el moho.
Paso a paso: cómo usar limón y bicarbonato para dejar las rejillas como nuevas
- Espolvoreá dos cucharadas de bicarbonato de sodio directamente sobre la rejilla.
- Verté el jugo de un limón exprimido de a poco para que se genere la reacción efervescente.
- Dejá actuar entre 15 y 20 minutos.
- Frotá con un cepillo o esponja para desprender la suciedad.
- Enjuagá con agua caliente para arrastrar todos los residuos.
- Repetí el proceso una vez por semana en zonas de uso frecuente, o cada 15 días en áreas menos húmedas.



