La búsqueda de soluciones caseras para la limpieza del hogar viene en aumento: productos baratos, fáciles de conseguir y que dan resultados. En ese camino, se volvió tendencia un método que sorprende a muchos por lo simple: poner sal en el inodoro.
Aunque parezca extraño, la sal gruesa es uno de los aliados más recomendados para mantener el inodoro limpio, reducir la acumulación de sarro y combatir olores desagradables sin necesidad de químicos fuertes.
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La explicación tiene lógica: la sal cuenta con propiedades antibacterianas y antisépticas, y al entrar en contacto con el agua ayuda a actuar sobre la suciedad acumulada.
Entre sus beneficios más mencionados, se destacan:
- Desinfecta la superficie del inodoro.
- Elimina acumulaciones de cal y ayuda contra el sarro.
- Neutraliza malos olores que suelen quedar impregnados.
- Ablanda residuos y previene manchas.
- Puede ayudar a disolver restos orgánicos, reduciendo el riesgo de pequeñas obstrucciones en las cañerías.
Cómo aplicar el método
Para potenciar el efecto, se recomienda combinar la sal con otros ingredientes comunes como bicarbonato de sodio y aceites aromáticos.

El paso a paso sugerido:
- Mezclar dos cucharadas de sal gruesa.
- Agregar cinco gotas de aceite esencial (el que tengas: lavanda, limón, eucalipto, etc.).
- Verter la mezcla en el inodoro antes de dormir.
- Mantener la tapa cerrada, para evitar la dispersión de gérmenes.
- Dejar actuar toda la noche.
- A la mañana, tirar la cadena.
Este truco se volvió viral porque es simple, económico y no requiere productos especiales. Y para muchos, lo mejor es que en pocos pasos ayuda a dejar el baño más limpio y con mejor olor.



