Muchas personas se preguntan por qué, a pesar de cepillarse los dientes, se despiertan con mal aliento. La explicación tiene que ver con la acumulación de bacterias en la boca durante la noche, cuando disminuye la producción de saliva.
Un truco efectivo para reducir ese problema es limpiar la lengua antes de acostarse. Aunque suele pasarse por alto, en su superficie se concentran gran parte de las bacterias que generan el mal olor.
El paso que casi nadie hace
Después del cepillado habitual, se recomienda utilizar un limpiador lingual o el reverso del cepillo para arrastrar suavemente la capa blanquecina que se forma sobre la lengua. Ese gesto ayuda a eliminar residuos y microorganismos responsables del mal aliento.
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Además, es importante evitar irse a dormir inmediatamente después de comer y no consumir azúcares antes de acostarse. Tomar un vaso de agua también favorece la hidratación y contribuye a mantener la boca menos seca durante la noche.
Con una higiene completa que incluya cepillado, uso de hilo dental y limpieza de lengua, es mucho más probable despertarse con una sensación de frescura y un aliento agradable.



