Un ejemplar de ballena azul —el animal más grande del planeta— fue registrado por primera vez en aguas del Parque Provincial Patagonia Azul, en la provincia de Chubut, durante una salida de monitoreo científico. El hecho fue calificado como histórico por los especialistas, ya que no existen antecedentes de avistajes confirmados de esta especie en esa área protegida.
Según explicaron los equipos técnicos, si bien en la región es habitual la presencia de distintos cetáceos, como ballenas jorobadas y sei, la aparición de una ballena azul resulta atípica. Por ese motivo, el registro habilita nuevos estudios y análisis sobre sus rutas migratorias, patrones de alimentación y posibles cambios en su distribución.
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El avistaje se produjo mientras el equipo realizaba tareas de fotoidentificación. “Salimos un ratito a navegar. Tenemos un proyecto enfocado principalmente en ballenas jorobadas y, como el pronóstico anunciaba buen clima, aprovechamos la ventana de tiempo”, explicó Tomás Tamagno, técnico de campo del proyecto.
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La jornada había comenzado con una intensa actividad de cetáceos. “A los diez minutos de salir vimos el primer salto de una ballena jorobada. Después aparecieron varias más, había al menos cuatro saltando al mismo tiempo”, relató el biólogo. En ese contexto, se dio el inesperado encuentro con la ballena azul.
El Parque Provincial Patagonia Azul se extiende a lo largo de la costa chubutense y protege ecosistemas clave como islas, golfos, restingas y bosques submarinos de algas, fundamentales como hábitat y zonas de reproducción de numerosas especies marinas, aves y mamíferos.
La región forma parte de una estrategia de conservación a gran escala que promueve la investigación científica, el turismo de naturaleza y la preservación de la biodiversidad. Incluso fue reconocida por la UNESCO por su valor ecológico y su rol en la protección de los ambientes marinos del Atlántico Sur.
Desde los equipos técnicos destacaron que este tipo de registros refuerza la necesidad de sostener políticas de cuidado frente a amenazas como la contaminación, el tránsito marítimo y la presión pesquera, además de impulsar la ampliación de las áreas marinas protegidas.



