Un total de 41 animales, en su mayoría pájaros nativos, fueron recuperados luego de cinco procedimientos realizados en Malagueño, tras denuncias que advertían sobre su permanencia en jaulas dentro de domicilios particulares.
En cuatro casas se constató la presencia de especies privadas de su hábitat. Entre ellas había cabecitas negras, jilgueros, semilleros, corbatitas, reinamoras, cardenales copete rojo y loras verdes. También se hallaron tortugas y una importante cantidad de elementos utilizados para captura y encierro, como jaulas y tramperos. En el quinto inmueble inspeccionado no se encontraron animales.
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A ese número se sumaron ejemplares entregados de manera voluntaria: estorninos pinto —considerados invasores—, un tordo chaqueño, un zorzal chiguanco y un rey del bosque, especie nativa en peligro de extinción. La mayoría corresponde a aves paseriformes, habituales en este tipo de situaciones por su tamaño y facilidad de captura.

Todos fueron trasladados al centro de rescate de la reserva Tatú Carreta, en Casa Grande, donde permanecerán en observación y cuarentena. El objetivo es evaluar su estado de salud y, cuando sea posible, avanzar con la liberación en ambientes adecuados para que recuperen su vida en libertad.


