Los días de humedad suelen convertirse en un problema a la hora de lavar la ropa. Aunque no esté lloviendo, el aire cargado de agua hace que las prendas queden frías, pesadas y tarden mucho más en secarse.
Sin embargo, existe un truco sencillo que ayuda a acelerar el secado y evitar ese olor a humedad que aparece cuando la ropa permanece mojada demasiado tiempo.
El secreto está en la ventilación cruzada
Más que el calor, lo que realmente seca la ropa es la circulación del aire. Por eso, el primer paso es ubicar el tender en el lugar más ventilado de la casa, aunque no haya sol directo.
Si es posible:
- Abrí dos ventanas enfrentadas para generar corriente.
- Colocá un ventilador apuntando hacia el tender.
- Evitá espacios cerrados sin circulación.
El movimiento constante del aire ayuda a evaporar la humedad mucho más rápido.
Cómo colgar la ropa correctamente
Otro error común es colgar las prendas muy juntas. Para que se sequen antes:
- Dejá espacio entre cada prenda.
- Colgá las remeras y camisas con perchas para que el aire circule por dentro.
- Doblá toallas y jeans por la mitad del broche, no completamente cerrados.
Si la prenda es gruesa, podés darla vuelta a mitad del proceso para que termine de secarse de manera pareja.
Un extra que acelera el proceso
Antes de tender la ropa, es clave hacer un centrifugado extra en el lavarropas. Cuanta menos agua retenga la tela, más rápido se evaporará.
Con estos simples cambios, incluso en jornadas húmedas, la ropa puede secarse mucho más rápido y sin ese olor desagradable que aparece cuando tarda demasiado.



