Aunque para algunos sea un acto casi automático, evitar el contacto visual mientras otra persona habla puede tener un trasfondo psicológico más profundo. Lejos de ser solo una distracción, el gesto suele estar vinculado a emociones, incomodidad o estrés.
En una entrevista con el sitio 20 Minutos, la psicóloga española Lara Ferreiro explicó que muchas personas no logran sostener la mirada porque se sienten incómodas en determinadas interacciones sociales.
Ansiedad, emociones y memoria
“Este fenómeno se observa más en interacciones con desconocidos o en situaciones de alto estrés emocional”, señaló la especialista. Según indicó, desviar la mirada puede ser una forma de reducir la ansiedad en ese momento.
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En algunos casos, la falta de contacto visual también se asocia con la percepción de falta de sinceridad o culpa. “Dicen que los ojos son el espejo del alma, y muchas personas son capaces de detectar todo un mundo interior en otras solo con observar su mirada”, comentó.
La experta agregó que el gesto suele aparecer cuando alguien habla sobre temas demasiado personales o incómodos. Además, explicó que mirar hacia un lado u otro puede estar relacionado con procesos mentales distintos: algunos psicólogos sostienen que mirar hacia la izquierda se vincula con recordar hechos pasados, mientras que hacerlo hacia la derecha se asocia con la construcción de ideas nuevas.


