Las lluvias frecuentes suelen traer un problema cotidiano: zapatillas empapadas. Ya sea por caminar por la calle o por salpicaduras de autos, el calzado termina mojado y la primera reacción de muchos es intentar secarlo lo más rápido posible.
El principal error es ponerlas directamente cerca de una estufa, calefactor o usar un secador de pelo con calor fuerte.
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El calor intenso puede provocar que:
- Se deformen las suelas
- Se despeguen partes del calzado
- Se endurezca la tela o el cuero
- Aparezcan manchas o marcas
Esto ocurre porque los materiales de las zapatillas no están diseñados para recibir calor directo.
El truco para secarlas sin dañarlas
Especialistas en cuidado del calzado recomiendan un método simple y efectivo:
- Quitar las plantillas y cordones
- Rellenar las zapatillas con papel de diario o papel absorbente
- Cambiar el papel cada una o dos horas
- Dejarlas en un lugar ventilado
El papel ayuda a absorber la humedad desde adentro y acelera el secado sin afectar los materiales.
También se recomienda no dejarlas al sol directo por muchas horas, ya que el calor puede afectar los pegamentos y provocar decoloración.
En días de lluvia persistente como los que atraviesa Córdoba, aplicar estos cuidados puede prolongar la vida útil del calzado y evitar que unas zapatillas mojadas terminen arruinadas.