Este miércoles 1 de abril, la NASA se prepara para un momento histórico: el lanzamiento de Artemis II, la misión que llevará a cuatro astronautas a orbitar la Luna durante 10 días y que significará la vuelta a los vuelos tripulados más allá de la órbita terrestre baja desde 1972.
El viaje, previsto desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, no solo representa un hito en la exploración espacial, sino también una prueba clave para las futuras misiones que buscarán llevar humanos nuevamente a la superficie lunar y, a largo plazo, a Marte.
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Durante la misión, los astronautas vivirán dentro de la cápsula Orión, un espacio habitable reducido de unos nueve metros cúbicos. En ese entorno, cada aspecto de la vida diaria estará cuidadosamente planificado.
Así será la rutina en el espacio
- Comida planificada: los astronautas tendrán menús definidos antes del vuelo, que podrán rehidratar y calentar a bordo según sus horarios establecidos.
- Ejercicio diario: dedicarán al menos 30 minutos por día a entrenar, con el objetivo de mantener la masa muscular y la resistencia en condiciones de microgravedad.
- Higiene adaptada: contarán con un baño compacto y elementos de aseo personal, como cepillo de dientes, jabón y champú especial sin necesidad de agua.
El descanso también estará condicionado por la falta de gravedad. Para dormir, los tripulantes utilizarán bolsas sujetas a las paredes de la nave, evitando así flotar mientras descansan.

Seguridad y tecnología en el viaje
Uno de los aspectos más importantes será la protección ante posibles tormentas solares. En esos casos, la nave cuenta con compartimentos especiales en los que los astronautas podrán resguardarse.
Además, la tripulación llevará cámaras para capturar imágenes únicas de la Luna y de la Tierra desde la distancia, en un recorrido que no incluirá aterrizaje pero sí un sobrevuelo completo del satélite.
Artemis II será una misión clave para probar sistemas de soporte vital, comunicaciones y navegación en el espacio profundo, sentando las bases para los próximos pasos de la exploración humana fuera de la Tierra.
Con esta misión, la NASA vuelve a mirar hacia la Luna como antesala de un objetivo aún más ambicioso: llevar humanos a destinos cada vez más lejanos del sistema solar.



