Un insólito episodio ocurrió en Brasil y se volvió viral en redes sociales: un cura se ganó un auto de la rifa organizada por su propia parroquia y desató una fuerte polémica.
El hecho tuvo lugar en Florianópolis, donde el padre Eduardo Senna impulsó una “acción entre amigos” para recaudar fondos destinados a mejorar cinco comunidades cercanas a la iglesia Nossa Senhora de Guadalupe.
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El premio principal era un Fiat Argo 0 km y el sorteo se realizó dentro de la iglesia, ante decenas de fieles, con el objetivo de garantizar transparencia. Durante la dinámica, se lanzó una caja con los boletos y uno fue elegido al azar. Para sorpresa de todos, el número ganador pertenecía al propio sacerdote.
“Es el mío, está en blanco porque es mío”, exclamó el padre, mientras celebraba y posaba junto al auto. La situación generó cuestionamientos porque el religioso había comprado varios boletos sin nombre, lo que le permitía identificarlos si resultaban ganadores.
Si bien no rompió ninguna regla explícita, muchos usuarios en redes sociales criticaron que el organizador participara del sorteo. Ante la repercusión, el sacerdote salió a dar explicaciones y decidió dar un paso atrás. Aseguró tener “la conciencia absolutamente tranquila”, pero anunció que volvería a sortear el vehículo.
Finalmente, el auto fue rifado nuevamente, en un intento por llevar transparencia al proceso y mantener el objetivo solidario de la iniciativa.



