Un pastor de Florida demandó a OpenAI y a su director ejecutivo, Sam Altman, después de haber usado ChatGPT para consultar por síntomas que terminó asociando a una enfermedad mortal. Según denunció, la herramienta minimizó el cuadro y eso demoró la atención médica que necesitaba.
El hombre se llama Scott Winters y presentó la demanda en el Tribunal Superior del condado de San Francisco. En su testimonio aseguró que recurrió varias veces al chatbot por mareos y problemas de presión arterial, pero que en ninguna respuesta recibió la recomendación de acudir de inmediato a un médico.
La denuncia contra OpenAI
De acuerdo a la presentación, ChatGPT le indicó que podía quedarse en su casa y descansar, salvo que los episodios se repitieran entre ocho y diez veces. Semanas después, Winters debió ser internado por una embolia pulmonar masiva provocada por coágulos sanguíneos.
El pastor afirmó que la situación lo dejó “al borde de la muerte” y sostuvo que las respuestas de la inteligencia artificial lo llevaron a postergar una consulta médica. Para su defensa, el caso expone los riesgos de usar herramientas de IA para interpretar síntomas sin una asistencia profesional.
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“No solo estuve a punto de morir, sino que también perdí mi trabajo, mi carrera, mi ministerio, mi hogar; lo perdí todo”, expresó Winters en un comunicado difundido por el estudio de abogados que lo representa.
Su abogada, Tiffany Brown, también cuestionó a la compañía. “La empresa promociona ampliamente ChatGPT como una herramienta avanzada, incluso para personas que buscan información médica, sin pruebas de seguridad rigurosas ni salvaguardas adecuadas”, sostuvo.
La demanda apunta a establecer la responsabilidad de OpenAI por las respuestas que recibió el pastor. El caso volvió a poner en debate los límites del uso de la inteligencia artificial en temas de salud y la necesidad de consultar siempre con profesionales ante síntomas persistentes o graves.



