Una joven llamada Valentina se volvió viral al contar que acumula más de $15 millones en deudas con cuatro entidades financieras y que decidió dejar de pagarlas.
“Les voy a hablar desde la voz de la experiencia”, anticipó antes de relatar qué ocurrió desde que interrumpió los pagos. Según explicó, primero comenzaron los llamados de los bancos y posteriormente los reclamos pasaron a estudios de cobranzas.
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La joven aseguró que llegó a recibir una propuesta para comenzar con una cuota de $500.000 y financiar el resto, pero decidió rechazarla porque consideró que los intereses elevarían todavía más el monto final.
Qué puede pasar por no pagar una deuda
Valentina contó que recibió advertencias sobre posibles embargos, allanamientos y secuestros de bienes. Sin embargo, un banco, una financiera o un estudio de cobranzas no puede embargar directamente un sueldo: para hacerlo debe existir un proceso judicial, una orden de un juez y la correspondiente notificación al empleador.
Según los límites establecidos por la Ley de Contrato de Trabajo y el Decreto 484/87, el equivalente al Salario Mínimo, Vital y Móvil es inembargable. Si el ingreso no supera dos salarios mínimos, puede retenerse hasta el 10% del excedente sobre ese piso. Si lo supera, el porcentaje puede alcanzar el 20% del excedente. Las obligaciones alimentarias tienen un tratamiento diferente.

La joven también relató que los reclamos llegaron a integrantes de su familia. En términos generales, las deudas personales no pasan automáticamente a padres, abuelos u otros familiares, salvo que hayan asumido una obligación como codeudores, garantes o fiadores.
Además, las normas de protección al consumidor prohíben que las cobranzas extrajudiciales utilicen amenazas, acoso o comunicaciones que aparenten ser actuaciones judiciales.
Qué significa estar en situación 5
Valentina reconoció que figura en situación 5 en la Central de Deudores, la categoría denominada “irrecuperable”. Esa clasificación corresponde a atrasos superiores a un año y puede dificultar considerablemente el acceso a préstamos, tarjetas, compras financiadas y otros productos que requieren evaluación crediticia.
Eso no implica necesariamente que la deuda haya llegado a juicio ni que no pueda regularizarse. Es posible negociar planes de pago, quitas o cancelar el saldo, y luego la entidad debe actualizar la información reportada.
La joven también habló de deudas que “caducan” después de tres o cinco años. Sin embargo, la prescripción depende del tipo de obligación y de las circunstancias de cada caso, y puede interrumpirse por determinadas acciones judiciales o reconocimientos de la deuda.
Distinto es el plazo durante el cual puede difundirse información crediticia negativa. La Ley 25.326 permite solicitar la eliminación de datos sobre una deuda no cancelada luego de más de cinco años desde la última información significativa. Si fue pagada, puede pedirse que figure como cancelada y, después de dos años, solicitar que deje de difundirse.
Que desaparezca un registro negativo no significa que la deuda quede perdonada o cancelada.
El caso abrió debate en redes porque Valentina presentó la falta de pago como una decisión frente a obligaciones millonarias. Sin embargo, entre las posibles consecuencias aparecen intereses acumulados, dificultades para acceder a crédito, reclamos, demandas judiciales, costas y eventuales embargos ordenados por un juez.



