Una experiencia personal muy profunda fue el punto de partida de un desarrollo científico que busca mejorar la regeneración de tejidos humanos. Mikele Amondarain, científica argentina de 33 años, creó un parche regenerativo inspirado, en parte, por los años en los que acompañó la enfermedad de su padre.
“Tuve a mi papá enfermo durante 14 años y lo acompañamos durante todo el proceso y la enfermedad. La realidad es que vivió más años de lo que esperaban los médicos”, contó en Otro Día Perdido.
+ MIRÁ MÁS: Hizo los dos sillones para el Papa en Córdoba: el cambio impensado que le pidieron desde el Vaticano
Su padre tuvo cáncer y atravesó distintas internaciones y operaciones. Según explicó Amondarain, esa experiencia le permitió conocer de cerca las dificultades que pueden presentar las heridas después de múltiples intervenciones.
“Lo acompañamos mucho en su lucha por querer mejorar, salir adelante, buscar drogas nuevas y creo que yo tomé mucho de eso que viví. Lo acompañé en internaciones, operaciones y, en su caso, al ser tantas veces operado, sus heridas ya no cerraban porque la piel ya se va debilitando y pierde la regeneración”, relató.
Cómo funciona el parche
La científica explicó que el desarrollo se realiza mediante una impresión 3D del parche con exosomas, un componente al que definió como “el componente mágico para medicina regenerativa”.
Ante las preguntas de Mario Pergolini, comparó su funcionamiento con el de una “curita”, aunque destacó que su alcance es mucho mayor.
“Reduce a la mitad el tiempo de cerrado y lo más mágico es que no solo hace eso, sino que regenera la herida con una calidad increíble. Hasta vuelve a crecer pelo”, señaló.
El proyecto está pensado especialmente para heridas complejas. “La realidad es que está pensado para heridas complejas, heridas graves, heridas de difícil cerrado, por ejemplo, úlceras, escaras, quemaduras, heridas que les cuesta de por sí cerrar. Ahora también lo estamos pensando para niños con piel de cristal o piel de mariposa”, explicó.
Por ahora, el parche todavía no está disponible para su utilización pública. El desarrollo continúa en etapa de ensayos preclínicos.
“Hicimos los ensayos en células y animales, falta pasar a animales más grandes y pasar definitivamente a los humanos”, aclaró Amondarain.