El temporal que azotó a Córdoba este jueves no fue un hecho aislado ni imprevisible dentro de la lógica del clima regional. Detrás de la violencia del fenómeno hubo una combinación de relieve, vientos y nubes de gran desarrollo que volvió a poner en agenda el riesgo de las tormentas fuertes.
Según explicó en Telenoche Lucía Arena, doctora en Física e integrante del Observatorio Hidrometeorológico de Córdoba, la provincia reúne condiciones propicias para este tipo de eventos. “Córdoba es una zona de tormentas severas”, señaló, y detalló que la orografía y los vientos favorecen nubes muy altas que derivan en lluvias intensas, granizo, descargas eléctricas e inundaciones repentinas.
+ VIDEO: Cómo fue el comportamiento del temporal para que tenga tanta violencia en Córdoba

Advirtió que el comportamiento del temporal fue irregular y cambió en pocos minutos según la zona. Arena explicó que, aunque una gran masa nubosa avanzó desde el sudoeste, la granizada se produjo por una celda aislada formada al noroeste, cerca de la Pampa de Achala, que terminó impactando en el área del Aeropuerto.
+ MIRÁ MÁS: El pronóstico para el primer fin de semana del 2026 y cuándo vuelven las tormentas
La especialista también destacó el valor del aporte ciudadano a la ciencia. Contó que, a través del programa “Cosecheros”, vecinos entregan granizos para su análisis. Al estudiarlos en laboratorio, “las capas concéntricas permiten reconstruir el recorrido que tuvo dentro de la nube”, explicó Arena.

Entre los avances recientes, la investigadora mencionó una técnica desarrollada el año pasado que permite identificar partículas atrapadas en el granizo. De manera indirecta, señaló que esos restos revelan el origen de los vientos, como ocurrió en este caso, donde se detectaron indicios vinculados a la laguna Mar Chiquita.
Sobre la posibilidad de anticipar estos eventos, Arena fue clara: prever el granizo es “prácticamente imposible”. Aun así, advirtió que entre primavera y otoño es esperable al menos una tormenta severa por semana en la región. Un dato que refuerza la necesidad de prevención en una provincia acostumbrada a mirar seguido al cielo.



