Este viernes por la mañana la Policía encontró los cuerpos de Gisela De Yurka (41) y su hijo Sarú Ovejero (7) en la bañera de la habitación 306 de un hotel ubicado en el tercer piso del barrio porteño de Recoleta.
La principal hipótesis de los investigadores es queGisela mató a su hijo y luego se quitó la vida.
Este sábado, los resultados preliminares de la autopsia arrojaron datos estremecedores sobre lo que ocurrió en ese cuarto. Según el informe , el nene fue el primero en morir, posiblemente por asfixia por sumersión. Además, los estudios detectaron hipoglucemia en sangre.
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En el caso de la madre, la autopsia reveló 11 cortes en los antebrazos y dos en el cuello, lesiones que, según indicaron fuentes de la investigación a TN, fueron autoinfligidas.
Los peritos estimaron que la causa de muerte de Gisela fue un mecanismo mixto: la hipoglucemia, sumada a los cortes que la desvanecieron, y finalmente el ahogamiento.
La escena del hallazgo y las pistas clave
Los cuerpos de Gisela y Sarú estaban en la bañera. La habitación no presentaba signos de desorden ni de ingresos violentados, lo que refuerza la hipótesis de que nadie más participó en el hecho.
En el lugar, la policía encontró mucha sangre y varias jeringas con insulina. Allegados a la mujer aseguraron que ella no era diabética, aunque sí hay personas con esa condición en su entorno cercano.
Tanto la madre como el nene vivían en González Catán, La Matanza, y se habían registrado en el hotel de Recoleta el jueves. Desde ese día, familiares y allegados comenzaron a buscarlos desesperadamente y difundieron su desaparición en redes sociales.