Los casos de mordeduras de víboras y picaduras de alacranes vienen en aumento en Córdoba y generan alarma entre profesionales de la salud. Telenoche entrevistó a la toxicóloga Nilda Gait, para comprender por qué se da este incremento.
En el informe se puso el foco en la mayor presencia de animales ponzoñosos tanto en zonas rurales como urbanas, con impacto también en mascotas.
+ VIDEO: La especialista Nilda Gait explicó a qué se debe el incremento en la mordedura de víboras

Según explicó la toxicóloga, referente en la materia, el cambio climático aparece como un factor clave. En diálogo con el noticiero señaló que “las temperaturas empiezan a aumentar, en vez de ser 27° o 28° son de 32° y hasta de 40°”, lo que favorece la proliferación de estas especies. A eso se suman las lluvias y las inundaciones, que provocan el desplazamiento de víboras hacia áreas habitadas.
Gait detalló que en la provincia se registran muchos casos de escorpionismo y que, entre las serpientes, la más frecuente es la yarará. La especialista explicó de manera gráfica cómo identificarla y advirtió que su mordedura produce lesiones severas. “La yarará produce una lesión muy importante necrótica”, indicó, al describir que primero aparecen ampollas y luego necrosis o úlceras, con posibles efectos sistémicos tanto en personas como en animales.
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En ese sentido, remarcó que ante una mordedura en mascotas es fundamental consultar rápido a un veterinario. En algunos casos se utilizan corticoides y antihistamínicos, pero en otros es necesario aplicar suero antiveneno. También aclaró que estos animales no atacan por agresividad, sino que buscan calor y humedad, y que muchos accidentes ocurren durante campings o salidas al campo cuando las carpas quedan abiertas.
Sobre la disponibilidad de antídotos, la especialista llevó tranquilidad al afirmar que “los sueros están en el centro de epidemiología del Hospital de Niños, en el Rawson y en el San Roque”, y que en zonas del interior donde estos episodios son habituales también hay stock para emergencias. Además, explicó que los tiempos de acción varían según la especie: la yarará permite entre cuatro y seis horas, la cascabel un poco menos y la coral apenas alrededor de una hora.
En cuanto a qué hacer frente a una mordedura, Gait fue contundente. Recomendó lavar la zona con agua y jabón, aplicar hielo para frenar la difusión del veneno y trasladar de inmediato al paciente a un centro de salud. Alertó que no se deben hacer torniquetes ni colocar emplastos caseros, y subrayó que el suero “siempre debe aplicarlo un médico, con control”. También desmintió mitos frecuentes: mantenerse tranquilo ayuda, pero está prohibido dar aspirina, ibuprofeno o alcohol.
Finalmente, la toxicóloga recordó que, si bien una mordedura de víbora puede ser grave, no siempre es mortal si se actúa a tiempo. En cuánto a los casos de escorpionismo, se registran entre ocho y diez cuadros graves por día, según precisó. La identificación del antídoto se realiza por el tipo de animal o, en su defecto, por los síntomas que presenta el paciente.



