La frecuencia urinaria no depende solo de cuánta agua se toma. Factores fisiológicos y médicos influyen directamente en cuántas veces una persona necesita ir al baño. La edad, el tipo de bebidas consumidas, ciertos medicamentos y algunas enfermedades pueden modificar el patrón habitual sin que siempre se lo note de inmediato.
Según explicó el urólogo Sovrin M. Shah, profesor asociado del Departamento de Urología de la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, existen rangos considerados normales en cada etapa de la vida, aunque pueden variar entre personas sanas.
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Niños
En la infancia, la micción es naturalmente más frecuente. Los niños pequeños pueden orinar hasta 14 veces por día y los recién nacidos entre 8 y 14 veces. Con el crecimiento, ese número desciende a un rango de 6 a 12 veces diarias. Un aumento marcado puede estar vinculado a ansiedad, consumo de cafeína, estreñimiento, alergias o alteraciones en la vejiga, y en algunos casos requiere evaluación médica.
Adolescentes
Durante la adolescencia, la frecuencia habitual se reduce a entre 4 y 6 veces por día. Los cambios hormonales propios de la pubertad pueden generar variaciones transitorias, pero si la necesidad de orinar se mantiene elevada, conviene descartar infecciones urinarias, diabetes o un consumo excesivo de bebidas estimulantes.
Adultos
En los adultos menores de 60 años, el promedio normal es de 5 a 8 micciones diurnas, con la posibilidad de levantarse una vez por la noche. Estudios médicos indican que las mujeres suelen orinar con mayor frecuencia que los hombres, debido a factores como el embarazo y la mayor incidencia de infecciones urinarias. En los hombres, en cambio, los problemas prostáticos pueden alterar la frecuencia y la urgencia.
A partir de los 60 años, la frecuencia urinaria suele aumentar nuevamente. La vejiga pierde capacidad y los riñones cambian su funcionamiento, lo que lleva a muchas personas mayores a levantarse una o dos veces por noche para orinar, fenómeno conocido como nocturia. El uso de diuréticos y el agrandamiento prostático en los hombres intensifican este cuadro, que puede afectar el descanso y la calidad de vida.
Factores que influyen
Más allá de la edad, hay factores que influyen en cualquier etapa. El café, el té, el alcohol y los refrescos estimulan la vejiga y aumentan la producción de orina. Medicamentos como los diuréticos, el estrés, la ansiedad, el embarazo y enfermedades como la diabetes o infecciones urinarias también modifican el patrón. Además, retener la orina durante períodos prolongados no es recomendable, ya que puede favorecer infecciones y molestias.
El especialista recomienda consultar al urólogo ante cambios persistentes en la frecuencia urinaria, dolor, ardor, sangre en la orina o una necesidad constante de ir al baño. Estos síntomas pueden ser señales tempranas de afecciones que, detectadas a tiempo, tienen mejor pronóstico y tratamiento.



