El suicidio de Rodrigo Andrés Gómez, de 21 años, en la Quinta de Olivos, puso al descubierto una compleja red que operaba desde la cárcel de Magdalena y el penal de Olmos, en Buenos Aires. Tras el hecho, el Gobierno nacional y la Justicia Federal iniciaron una investigación que confirmó que el joven era víctima de una banda especializada en extorsión digital.
Según la pesquisa a cargo de la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, todo comenzó con un mensaje aparentemente inocente en aplicación de citas. Una chica que se hacía llamar “Julieta” y decía tener 19 años, inició la conversación con Gómez. Durante días intercambiaron mensajes, fotos y audios, sin que el soldado sospechara que detrás del perfil no existía ninguna joven real.
Ese contacto inicial era, en realidad, el primer eslabón de una organización dedicada a extorsionar a distancia.
El “audio del horror”
Una mañana, Gómez recibió un mensaje de voz con un tono exaltado y amenazante:
Según dio a conocer Infobae el audio decía lo siguiente: “¡Degenerado! ¿Quién te pensás que sos para mandarle eso a mi hija? ¡Ya me estoy yendo a hacer la denuncia! Diecisiete años tiene mi hija. ¡Ya, me voy a hacer la denuncia!”.
+MIRÁ MÁS: Lo encontraron asesinado en un auto incendiado: también mataron a su perro
Los investigadores identificaron este mensaje como el “audio del horror”, ideado para crear pánico y hacerle creer a Gómez que había tratado de vincularse con una menor.
La amenaza del falso policía
Poco después, Gómez recibió otro audio, esta vez de un hombre que se presentaba como funcionario policial, identificado como Matías Nicolás Conti:
“Me presento, acá habla Matías Nicolás Conti, subteniente a cargo del Servicio de Investigaciones contra Pedofilia Infantil Cibernética y Trata de Personas. Tengo a la madre de una menor radicándome una denuncia en tu contra.”

El falso policía enumeraba supuestos delitos graves y aseguraba tener todas las pruebas contra el joven.
Finalmente, ofrecían una salida a cambio de dinero: “Yo te puedo sacar limpio de esta, pero va a tener un costo económico. ¿Para vos cuánto vale tu libertad? Entrá a tu cuenta y decime con cuánto contás.”
Extorsión y pagos
La pericia telefónica reveló que los intercambios de llamadas y mensajes de WhatsApp entre Gómez y la banda se registraron el 15 de diciembre a las 12:00 y las 18:38 del mismo día. El análisis posterior incluyó 55 días de escuchas en ocho líneas distintas.
En un llamado de 10 minutos a las 17:24, Gómez transfirió $213 mil a una cuenta vinculada a la familia de Iara Cosentino, una de las detenidas.
Rodrigo Gómez se quitó la vida en su puesto en la Quinta de Olivos a las 5 AM del 16 de diciembre, con un disparo de su propio fusil, según el informe de autopsia.
Minutos después, los delincuentes continuaron contactándolo: “No veo el comprobante”, escribieron a las 5:25, y realizaron tres llamadas más a las 9 AM. En menos de una hora, el joven había entregado $1,4 millones a los extorsionadores.


