Martín Bedouret es un ingeniero y docente cordobés que tiene ELA desde hace diez años y convirtió esa realidad en un motor para crear Cboard, una aplicación que permite comunicarse a personas con dificultades severas en el habla. Su desarrollo fue recientemente distinguido en Londres, donde ganó la final mundial de los Gesa Awards, una competencia internacional de startups de tecnología educativa.
Tras el reconocimiento internacional, Bedouret visitó el estudio de Noticiero Doce y se comunicó con total claridad a través de su dispositivo. Durante la entrevista, el conductor Petete Martínez no pudo contener la emoción. “Disculpen, no soy de fierro”, dijo con la voz quebrada al escuchar el testimonio del ingeniero.
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Durante la charla, Martín relató cómo fue recibir el diagnóstico y el proceso posterior. “Un diagnóstico de ELA llega después de meses de síntomas. Cuando me lo dieron sabía de la enfermedad, ya me daba cuenta que no andaba algo bien. Aunque suene raro, el diagnóstico fue una especie de alivio porque ya sabía qué me estaba pasando”, explicó.
También contó que, lejos de paralizarse, se enfocó rápidamente en lo que venía. “Apenas conocí el cuadro me ocupé de lo que seguía: el certificado de discapacidad, los medicamentos y la rehabilitación. Le conté a todos mis conocidos de la enfermedad”, expresó.

Bedouret destacó el rol central que tuvo la tecnología para sostener su vida cotidiana y sus proyectos. “La enfermedad me dio tiempo, pensé en cómo iba a seguir haciendo las cosas que iba a querer hacer: seguir dando clases, seguir siendo papá, seguir trabajando, comunicándome. La tecnología fue la gran aliada en todo eso”, afirmó.
Sobre el aprendizaje que le dejó convivir con ELA, dejó una reflexión que impactó en el estudio. “Asumí mi enfermedad como una condición más que como un monstruo. Esa condición era física y grave, pero mi mente era igual, aprendiendo, imaginando, soñando”, dijo.
Y cerró con un mensaje profundo: “La salud no es todo, simplemente eso. El valor no está en el cuerpo. Siempre hay que mirar al otro con empatía. Aún en la caverna más oscura se puede salir si se tiene un propósito”.



