En el juicio por el crimen de Sebastián Villarreal vuelve a aparecer una figura clave que quedó afuera del proceso principal: T., conocido como “El Orejudo”, el ladrón que tenía 14 años cuando se cometió el asesinato en barrio Yofre Norte.
De acuerdo a la reconstrucción de la fiscalía de instrucción, T. estuvo presente en el ataque ocurrido el 29 de febrero de 2024. La investigación lo ubicó manejando la Honda Falcon con la que llegaron a robarle a Villarreal, mientras que J.M., de 17 años en ese momento, fue quien descendió armado y efectuó los disparos que terminaron con la vida de la víctima.
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Por su edad, el más chico de los asaltantes fue declarado inimputable y no pudo ser juzgado penalmente por el homicidio. Tras seis meses alojado en el Complejo Esperanza, recuperó la libertad y fue reubicado con una familia en Villa Carlos Paz, en un intento de resocialización.
Sin embargo, esa medida duró poco. A las pocas horas de salir, comenzó a publicar imágenes con armas de fuego en redes sociales. Con el correr de los meses, acumuló decenas de detenciones, la mayoría por robos agravados, algunos de ellos cometidos con armas y hasta con chalecos antibalas.

Según pudo conocer ElDoce.tv, T. ya cumplió 16 años y, tras una nueva detención por un hecho de robo, volvió a ser alojado en el Complejo Esperanza, donde permanece actualmente. Su recorrido delictivo posterior al crimen de Villarreal es uno de los puntos que la familia de la víctima expone como ejemplo de las fallas del sistema y del debate abierto en torno a la responsabilidad penal juvenil.
En el juicio que comenzó este miércoles son juzgados Luciano Busto (21), Axel Escada (22) y Héctor Herrera (27), todos mayores de edad acusados de haber organizado con los menores el robo que terminó en el asesinato de Sebastián.




