Fue una audiencia especial en el juicio por el crimen de Sebastián Villarreal. Su hijo Santiago, de 17 años, declaró. Fue quien le rogó a los motochoros que no lo mataran y el último en ver con vida a la víctima.
El joven, que entró a la sala con una remera con el rostro de su papá y el pedido “Justicia por Sebastian”, pidió declarar sin la presencia de los imputados ni sus familiares. En la primera parte de su relato, recordó que ese 29 de febrero de 2024 se levantó temprano para ir al colegio y escuchó a su papá sacar la moto del garaje.
“Todavía no había salido de la cama cuando escucho gritos entonces voy a la pieza de mi papá que tiene la ventana hacia la calle y veo a dos hombres, uno con un arma, apuntándole y gritando cosas”, relató. Y siguió: “Ahí yo también le digo que lo dejen y cuando empiezo a bajar las escaleras escucho dos disparos”. “Cuando abro la puerta lo veo a mi papá acostado en el piso boca abajo sangrando por la boca. Lo pongo de costado y llamo a la ambulancia y a la Policía”, contó.
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Según dijo, escuchó a su papá decirle a los delincuentes “tengo hijos, boludo” pero no sirvió para frenar los dos balazos que le quitaron la vida. Santiago Villarreal aseguró que la frase de Sebastián la escuchó desde la habitación y luego de eso los dos disparos: uno cuando estaba en en el piso de arriba por empezar a bajar la escalera y el otro, cuando estaba llegando a la planta baja.
“Mi vida cambió, es muy triste no tener a mi papá”, lamentó al final de su declaración.

Hermana
Florencia Villarreal es otra hermana de Sebastián y hasta este momento jamás había hablado. En su declaración dio detalles de la mañana fatal: su hijo que también se estaba preparando para ir a la escuela le avisó que escuchó disparos y alguien que decía “no me mates, tengo hijos”. Ante eso, salió afuera para ver qué pasaba y se encontró con una vecina que la venía a buscar para avisarle que la víctima era su hermano.
“Agarré la cartera y el documento porque pensé que íbamos a ir a la guardia. Cuando llego, mi sobrina estaba desolada a su lado, Santi estaba dentro de la casa llamando a los abuelos y a la Policía. Yo no caigo de que él estaba sin vida”, relató.
Por último, contó que desde que asesinaron a su hermano su vida no es igual: “No duermo y me despierto a la madrugada”. “Me gustaría que haya justicia”, concluyó.



