Jonás Emanuel Verdún Lizarraga, de 16 años, había cumplido uno de sus sueños: conocer el mar. El domingo 15 de febrero llegó desde Caseros, en el partido bonaerense de Tres de Febrero, a la localidad de Reta, en el municipio de Tres Arroyos.
El pasado jueves 19 de febrero salió caminando desde la casa donde se alojaba y les dijo a sus familiares: “Me voy a despedir del mar y vuelvo”. Era una frase habitual, ya que planeaban quedarse todo el mes. Horas después, comenzó la angustia.
El adolescente dejó su ropa prolijamente doblada entre los tamariscos, sobre un médano, y se metió al agua en una zona sin guardavidas, frente a un complejo hotelero y cerca de un túnel que atraviesa los médanos. El puesto de vigilancia más cercano estaba a unos 800 metros.
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Ese día el mar estaba agitado tras una tormenta y había olas de casi dos metros. Testigos contaron que Jonás incluso ayudó a un hombre con su kayak y conversó con un pescador antes de ingresar al agua.
Fue otro pescador quien alertó a los guardavidas tras verlo ser arrastrado por una canaleta y aparentemente pedir ayuda. La búsqueda comenzó de inmediato desde la orilla y con una moto de agua, pero no lograron encontrarlo.
Cerca de las 21, su tío abuelo denunció en el destacamento policial que el joven no había regresado. Entonces se activó el protocolo para menores desaparecidos y se desplegó un amplio operativo con guardavidas, buzos tácticos, bomberos, perros y prefectos. También colaboraron vecinos con un dron y avionetas.
El sábado pasado por la mañana hallaron su ropa en la playa. Dos horas después, un pescador divisó un cuerpo flotando a unos 2 mil metros mar adentro.
La autopsia, realizada en Coronel Dorrego por disposición del fiscal Gabriel Lopazzo, confirmó que Jonás murió ahogado. En las últimas horas, los municipios de Tres Arroyos y Moreno coordinaban el traslado del cuerpo para que su familia pudiera despedirlo.