En el corazón de barrio Villa Ávalos, el Comedor La Esperanza atraviesa sus horas más difíciles. Este martes por la noche, vecinos y familias se reunieron en el lugar para compartir lo que llamaron, con dolor, “la última cena”.
Después de más de 10 años de sostener a la comunidad platos calientes, el espacio anunció que cerrará sus puertas en los próximos días por falta de alimentos.
Dos veces por semana, el comedor abría para asistir a decenas de familias que dependen de esa ayuda para garantizar al menos una comida diaria. Pero hoy la realidad golpea con fuerza: las donaciones disminuyeron y la demanda no deja de crecer.

“Ya casi no recibimos donaciones. En el último tiempo aumentó la concurrencia, pero no podemos anotar a más familias porque no tenemos comida”, explicó Edith, referente del comedor, con la voz atravesada por la angustia. “Hicimos todo lo que pudimos”, expresó una madre con seis hijos quien va con frecuencia al comedor.
Pero la necesidad va más allá del plato. “Las familias también necesitan chapa, útiles, calzados. Necesitamos que vengan asistentes sociales y vean cómo vive cada familia”, agregó Edith, poniendo el foco en una problemática que excede al comedor.
Quienes deseen ayudar pueden comunicarse al: 3516648495



